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¿Cómo es el proceso si Grecia decide abandonar el
euro?
Kabir Chibber
Los más recientes problemas de Grecia han puesto sobre la mesa un
tema que parecía inimaginable: la posibilidad de que los ciudadanos
griegos rechacen el euro.
El
dracma, la moneda griega.
El primer ministro Giorgios Papandreu dijo que el rechazo del
plan de rescate significaría que tendrían que dejar el euro. Y el
exasperado líder francés, Nicolas Sarkozy, les dijo a los griegos:
"Acaten las reglas de la eurozona o déjenla".
Entonces, por primera vez, la posibilidad de que un país deje la
eurozona ha sido mencionada en los estratos más altos de esta Unión
Europea (UE) de 27 miembros.
Y con Grecia incapaz de devaluar su moneda, el país está abrumado
por los pagos de deuda que no puede permitirse.
Muchos economistas (y los ciudadanos griegos que han recurrido a
las protestas violentas) creen que dejar el euro es la mejor
solución para salir del enredo.
Pero, ¿cómo funcionaría eso?
Nueva
vieja moneda
Si Grecia decidiera unilateralmente actuar y simplemente tomar
esa decisión, la llamada "opción nuclear" involucraría la
introducción de una nueva moneda —el nuevo dracma— y dejar que la
oferta y la demanda hagan lo que les corresponde.
En este caso, probablemente habrá más oferta que demanda.
"La nueva moneda caería al piso y la inflación estaría por los
cielos", dice Peter Dixon, economista del Commerzbank.
Sería un campo minado legal, pues las transacciones financieras
básicas, como las hipotecas, tendrían que ser redenominadas. Pero
eso no sería el final de la historia.
"El nivel de vida se vería afectado gravemente. Puede parecer una
opción atractiva, pero los costos a corto plazo son masivos", dice.
¿No aceptarían los bancos —que de hecho ya aceptaron someterse a
un "corte" de 50 %— la deuda devaluada y redenominada a dracmas?
"Pues, no, porque podría reducirse su valor a la mitad otra vez",
respondió Dixon.
Los activos de los bancos en Grecia y aquellos en el extranjero
que tienen deuda griega serían devaluados. Y, por supuesto, no
podrían pedir prestado comercialmente.
Grecia probablemente tendría que imponer controles de capital
para prevenir que salga todo el dinero, similar a como hizo Malasia
en 1998 después de la crisis financiera en Asia.
Así que, en el mejor de los casos, Grecia no tendría ningún poder
de adquisición, todo sería extremadamente costoso y, además, estaría
en quiebra.
Lecciones del pasado
Pero la idea es que, con su moneda tan débil, la economía de
Grecia crecería rápidamente.
Las personas frecuentemente utilizan el ejemplo de Argentina como
punto de comparación en caso de que ocurra dicha situación, que el
economista ganador del premio Nobel, Paul Krugman, calificó como un
"paralelo imperfecto".
Argentina, que vinculó su peso al dólar estadounidense, no pudo
pagar 102 000 millones de dólares en deuda durante la crisis
financiera del 2001-02.
En el 2005, el país convenció al 76 % de sus acreedores para que
aceptaran un canje de deuda que redujo en casi dos tercios el valor
de su participaciones.
Pero Argentina debió soportar años de sufrimiento y por lo menos
tenía la ventaja de contar con su propia moneda. Los mecanismos para
desvincularse fueron más fáciles.
"Los tratados confirman lo que hemos venido diciendo acá: el
tratado no prevé una salida de la eurozona sin una salida de la
Unión Europea".
Una comparación en ese sentido es Islandia, cuya moneda sufrió
una depreciación masiva cuando sus bancos colapsaron en el 2008.
La moneda islandesa, la corona, perdió más de la mitad de su
valor en un verano. Sus tasas de interés rápidamente crecieron 15 %
y la inflación llegó a 14 %.
Pero Dixon sugiere que el paralelo más reciente con una eventual
salida del euro, bien podría ser la separación de Checoslovaquia.
En febrero de 1993, la corona checoslovaca se dividió entre la
corona checa y la corona eslovaca (Eslovaquia adoptó el euro en el
2009).
Pero en ese escenario, como ocurrió cuando fueron reemplazadas
las principales monedas de Europa Occidental por el euro, las
personas tuvieron tiempo de adaptarse al concepto de una nueva
moneda.
"Uno tenía un largo periodo para acostumbrarse a la moneda
única", dice Dixon. "Eso no va a pasar al revés".
Un
tratado para despedirse
Un tema importante es que sencillamente no hay ningún mecanismo
para dejar el euro.
Una situación como esta nunca fue prevista por los políticos que
generaron el ímpetu por la moneda, que debutó en 1999.
"Los tratados confirman lo que hemos venido diciendo acá: el
tratado no prevé una salida de la eurozona sin una salida de la UE",
dijo una vocera de la Comisión Europea el jueves.
Los tratados a los que ella se refiere son el Tratado de
Maastricht de 1992, que llevó a la creación del euro, y su sucesor,
el Tratado de Lisboa, en el 2007.
Así que bajo sus obligaciones actuales, para que Grecia deje el
euro, tendría que dejar también la UE. Esta opción se dispuso en el
artículo 50 del Tratado de Lisboa.
No hay que dar muchas vueltas para irse: un país miembro debe
notificarle al Consejo de la Unión Europea, es decir, a los jefes de
Estado de la UE, que se quiere retirar.
El Consejo entonces decide cuáles son los términos de esa salida
de acuerdo con una mayoría calificada.
¿Sería el fin del mundo para Grecia si deja la UE? Probablemente
no.
La parte clave del artículo 50 se refiere a "establecer los
requisitos para el retiro, tomando en consideración el marco para su
futura relación con la Unión".
A Islandia, Liechtenstein y Noruega les va bien y no están en la
UE. Hacen parte del Espacio Económico Europeo, lo que significa que
tienen acceso al mercado común.
Suiza ni siquiera es miembro de esa última organización y
comercia con la UE con pocos problemas —dejando de lado a uno que
otro exiliado por cuestiones fiscales.
La UE podría entonces rescatar a Grecia, incluso, a un tipo de
cambio menor.
Pero, de nuevo, el caos de pasar de estar en la Unión a
convertirse en un país fuera de ella —pero todavía justo en el
centro de Europa— podría resultar peor de lo que está atravesando
actualmente.
"Lo que pasa entonces es que la cura resulta peor que la
enfermedad", dice Dixon.
Y la pregunta sería entonces si empezaría a formarse una fila
para dejar la Unión Europea.
¿Dirían otros países rescatados que ya es suficiente y se unirían
a Grecia? ¿Tendríamos, entonces, la nueva libra irlandesa? ¿El nuevo
escudo? ¿La nueva lira?
(Tomado de BBC Mundo) |