A
primera vista, Lía no pareciera destinada al canto, sino a adornar
las portadas de una revista de moda o a anunciar las bondades de un
producto de belleza. Pero esta muchacha habanera se propuso luchar
contra los estereotipos y las tentaciones pasajeras, para labrarse
un camino en la música, en el que quiere hacer valer su filiación
con la canción cubana.
De modo que no ha perdido tiempo y ahora, a los 24 años de edad,
con modestia pero con fundamento, acaba de presentar su ópera prima,
un disco que bajo el título Océano de amor, presenta el sello
EGREM.
Ha querido que este lanzamiento sea una profesión de fe. Respeta
el pop y la canción ligera como opciones válidas para otros, pero no
para ella, que se decanta por el registro de expresiones auténticas
del cancionero popular.
Fue así como encontró apoyo del maestro Eliades Ochoa, uno de
nuestros grandes íconos de la tradición. "Es la primera vez —comenta
el trovasonero santiaguero— que me implico como productor de un
disco, y asumí el compromiso al advertir con cuánta seriedad y
pasión esta muchacha se entregaba al estudio y la interpretación de
páginas de las que no deben dejar de escucharse nunca. Y de otras
que siguen desarrollando la línea trovadoresca".
En esta última zona resultó decisivo el aporte del dúo Buena Fe.
"Ellos me apoyaron con su experiencia —cuenta Lía— e Israel fue muy
generoso al permitirme estrenar piezas suyas como Travesía,
Hágase la luz y Quisiera. Trabajaron conmigo varios de
los arreglos del álbum".
Lía se define como una intérprete cercana a la trova de todos los
tiempos. "Creo —afirma— que existe mucho talento en la joven
generación y que los cantantes muchas veces no nos detenemos en
descubrir esas joyas que brillan por todo el país. Incorporé al
repertorio obras del villaclareño Leonardo García y la pinareña
Yamira Díaz. De otra generación seleccioné un tema del santiaguero
José Aquiles. Me siento a gusto con la obra de Germán Nogueira. Y
agradezco la presencia de un arreglista mayor como lo es Pucho
López. En medio del disco me atreví a hacer dúo con David Blanco con
el piano ejecutado por él. Es otra línea de trabajo que habrá que
considerar en el futuro. Pero lo esencial, insisto, es la trova".
Quienes han oído el fonograma se detienen, sin embargo, en los
dúos de Lía con Eliades. La voz segunda del maestro refleja la añeja
sabiduría de quien aprendió el oficio en la academia popular de la
calle Heredia, a la vera del parque Céspedes. Juramento, de
Matamoros; Pensamiento, de Teofilito; y Madrigal, del
boricua Don Felo, no tienen desperdicio.