Un desastre a cámara lenta

Enfermedades No Trasmisibles

José A. de la Osa
delaosa@granma.cip.cu

El aumento mundial de las Enfermedades No Trasmisibles (ENT) es un desastre a cámara lenta, puso de relieve la doctora Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud, en la reciente Cumbre en Naciones Unidas calificada como "un toque de alarma", pues la mayoría de estas dolencias se gestan a lo largo de muchos años.

Foto: Otmaro RodríguezLa hipertensión arterial mantiene una alta prevalencia: el 31 % de la población mayor de 15 años.

Es ciencia constituida que el tabaquismo, los malos hábitos alimentarios (la comida chatarra), el sedentarismo y el alcoholismo, guardan una estrecha relación con las afecciones del corazón, del cerebro, la diabetes, el cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas.

La población cubana no escapa a esa realidad. En nuestro país ocho de cada diez personas fallecen cada año como consecuencia de una ENT, y el estimado realizado en el 2009 del gasto anual por la atención a pacientes con estas enfermedades se eleva a 1 700 millones de pesos.

Desde 1995 Cuba viene realizando las Encuestas Nacionales de Factores de Riesgo de las ENT, lo que permite afirmar que con elevada frecuencia ellos están presentes entre las causas que determinan la mayor proporción de enfermos, discapacitados y muertes en nuestro país

Datos preliminares de la III Encuesta (2010) realizada en mayores de 15 años en áreas urbanas y rurales, y que entrevistó a 8 000 personas representativas de todas las provincias del país, revela que un 24 % de la población mantiene la adicción al tabaco, no obstante conocerse que un fumador vive como promedio 11 años menos que un no fumador en nuestro país.

Llamó la atención de los especialistas que un 75 % del total de los fumadores inician esta práctica antes de los 20 años, y la edad promedio es a los 17.

La hipertensión arterial, otro de los importante factores de riesgo de las ENT, mantiene una alta prevalencia: el 31 % de la población mayor de 15 años, y está demostrado que la proporción de personas con este padecimiento se incrementa a medida que aumenta el peso corporal.

El sobrepeso y la obesidad, y el sedentarismo, según la investigación, se elevan a un 45 %, mientras que la ingestión de frutas y verduras, aunque mejoran los porcentajes de los últimos 10 años, todavía son insuficientes para las necesidades de una dieta saludable.

Resulta a todas luces beneficiosa la disminución registrada del mal hábito de añadir sal a las comidas después de cocinadas y también la reducción muy positiva del consumo de grasa animal de la población.

Como se comprende, el colosal esfuerzo por disminuir los factores de riesgo de las enfermedades no trasmisibles rebasa con mucho los esfuerzos de las autoridades sanitarias, para convertirse en una responsabilidad de la sociedad en su conjunto y, en particular, del cuidado de cada ciudadano con su propia salud.

 

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