Familiares de las víctimas de la Masacre de La Cantuta pidieron
iniciar un plan de búsqueda e identificación de peruanos
desaparecidos durante las décadas de 1980 y 1990, que ascenderían a
12 mil personas, reportó Prensa Latina.
Su representante, Gisela Ortiz, durante la tradicional evocación
por el día de Todos los Santos y Todos los Difuntos, la víspera,
recalcó que los deudos de los desaparecidos se están muriendo sin
saber el paradero de sus allegados.
Es necesario agilizar este proceso y apaciguar el dolor, insistió
desde el monumento El Ojo que llora, inaugurado en agosto de 2005
para conmemorar a todas las víctimas del conflicto armado de 1980 al
2000.
Un total de 27 mil nombres están registrados sobre pequeñas
piedras en los alrededores del memorial, concebido por Lika Muta,
incluso de niños, niñas, mujeres y hombres que murieron por la
violencia política que vivió el país.
Ortiz subrayó que urge reiniciar el proceso de las reparaciones
individuales, refiere hoy la agencia de noticias Andina.
No puede haber ni olvido ni perdón contra los responsables de
violar los derechos humanos de miles de niños y adultos que fueron
asesinados y desaparecidos en esos 20 años de terror, enfatizó.
La amnistía, recordó, no resuelve el problema porque es una
manera de premiar a ladrones, delincuentes y asesinos.
Se estima que en Perú alrededor de 60 mil personas fueron
asesinadas por las fuerzas militares durante las décadas de los 80 y
90.
Entre ellas se encuentran al menos siete mil
detenidos-desaparecidos registrados, todos secuestrados por las
fuerzas estatales y probablemente asesinados a los pocos días.
La mayoría fue enterrada en fosas comunes secretas y a sus
familiares se les negó todo conocimiento de lo que les pasó,
denuncian organizaciones de derechos humanos.
Ortiz explicó que no hay un número exacto, pero el Estado debería
iniciar una estrategia para ubicar a los desaparecidos.
En el país existen más de cuatro mil sepulturas mavas, de ellas
tres mil se encuentran en Ayacucho, región que sufrió con mayor
fuerza el embate del conflicto armado, precisó.
Se conoce como la Masacre de La Cantuta, al secuestro y posterior
desaparición de un profesor universitario y nueve estudiantes de la
limeña Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle
(conocida como La Cantuta debido al nombre de la zona donde se
encuentra).
Fueron secuestrados y desaparecidos por una escuadra paramilitar,
pertenecientes al Ejército Peruano, el 18 de julio de 1992 durante
la presidencia de Alberto Fujimori.