Avanza en Pinar la “labranza cero”

RONALD SUÁREZ RIVAS

PINAR DEL RÍO.— Aunque por el momento abarca pequeñas áreas, quienes la aplican aseguran que tal como se previó al inicio, mediante la "labranza cero" las cosechas arrojan mayores rendimientos, el suelo gana en fertilidad y disminuyen los brazos y los recursos necesarios en la preparación de tierra.

foto del autor“Mediante esta técnica el suelo recupera la fertilidad natural y disminuyen las enfermedades”, asegura María Luisa.

Por ello, en su segundo año de puesta en práctica, los especialistas de San Juan y Martínez (donde se lleva a cabo) siguen viendo en esta técnica una alternativa que pudiera ayudar al rescate de los suelos del municipio, donde el 40 % de la superficie dedicada a cultivos fundamentales como tabaco, maíz y frijoles, presenta problemas de erosión, y el 60 % está afectada por la acidez.

A grandes rasgos, la experiencia consiste en preparar canteros (en lugar de surcos) que se mantienen sembrados permanentemente con cultivos mejoradores que impiden la salida de la hierba, y por consiguiente, evitan el laboreo de la tierra.

"El ciclo se inicia con la siembra de frijol terciopelo y maíz", explica la ingeniera Belkis Cordero, subdelegada de la Agricultura en el territorio.

"Tras la cosecha de maíz, se aplica un herbicida para secar toda la materia vegetal y sobre ella se planta el tabaco.

"Luego de recolectar las hojas, se fomenta el frijol caupí y 70 días después, con la recogida de las vainas, vuelve a repetirse el ciclo".

Según la especialista, ello permitiría no tener que roturar los suelos en un plazo de tres a cinco años, con un significativo ahorro en fuerza de trabajo, tiempo, equipamiento, combustible, y lo más importante, eliminar la erosión.

Así lo confirma María Luisa Álvarez, la primera persona en aplicar esta experiencia procedente de Brasil.

A mitad de un segundo ciclo, María constata un incremento de los rendimientos de sus cosechas, gracias a una notable mejoría del área. "Estas tierras no eran muy fértiles, y ahora cuando uno las escarba, parecen humus de lombriz".

Además, la "labranza cero" evita una larga serie de pasos que demandan cultivos como el tabaco:

"Primeramente dos o tres pases de ‘picadora’ (especie de arado) para arrancar la hierba, después se rotura en una dirección, luego en sentido cruzado, posteriormente se pasa un tiller (equipo para nivelar el suelo) y por último se surca.

"Muchas de estas acciones se realizan de forma mecanizada y demandan altos volúmenes de combustibles", explica la subdelegada de la Agricultura.

"Pero las ventajas no terminan ahí. Si durante las primeras dos semanas cae un aguacero, hay que pasar grilla (especie de arado), y al cabo de los 15 días se debe aporcar. Todo eso también se elimina", añade.

El intenso laboreo —en el que muchas veces se invierte el prisma del suelo, exponiéndolo al sol y por tanto, provocando la muerte de los microorganismos que habitan en él y lo enriquecen— repetido una y otra vez durante décadas, trajo como resultado un empobrecimiento de las tierras que ahora se pretende revertir.

En una primera fase, el Instituto Provincial de Suelos ha optado por desarrollar la experiencia en un grupo reducido de productores (seis hasta ahora), a fin de poder realizar todos los estudios de factibilidad antes de potenciar la generalización.

 

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