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Sancionados por negligencia en el proceso
inversionista de la potabilizadora de agua Quintero-1
Eduardo Palomares
Calderón
La rehabilitación general del acueducto de Santiago de Cuba acaba
de concluir la primera etapa de su ejecución, tras intensos
esfuerzos destinados a materializar la decisión de la dirección del
país, de resolver la caótica situación afrontada en el abasto de
agua por esta ciudad de casi medio millón de habitantes.
Bien
terminada, capaz de entregar con sus dos plantas 2 400 litros de
agua por segundo, la remodelación convirtió a Quintero en el mayor
sistema potabilizador.
En el empeño, ni un solo rincón de su irregular topografía estuvo
exento del empuje de cientos de hombres de todas las provincias,
responsabilizados con la colocación de miles de kilómetros de
conductoras exteriores, conductoras de distribución dentro de la
ciudad, de redes de distribución y acometidas, de decenas de obras
de infraestructura, requeridas para llegar a todos los hogares,
centros económicos, sociales y de servicios.
Sin precedente alguno, el volumen y complejidad de los trabajos,
cuyo monto financiero supera actualmente los 161 millones 500 mil
pesos, incluyendo 83 millones en divisas, fue calificado por muchos
como la "obra del siglo" en el territorio y de referente para toda
la nación.
Por ello, al valorarla íntegramente el General de Ejército Raúl
Castro señaló: "La rehabilitación del acueducto santiaguero debe
convertirse en punto de referencia para delinear la política y
afrontar los desafíos que entraña el cumplimiento de la voluntad
hidráulica del país. De esta obra emanarán las experiencias para
restablecer otros acueductos, estabilizar el abasto de agua y
erradicar el despilfarro".
Pese a esa divisa, es conocido que la indisciplina, errores
organizativos, falta de control y otras conductas irresponsables,
afectaron el desarrollo, la calidad y el empleo racional de los
recursos en procesos de trascendencia, y condujeron a lamentables
incidentes.
Aleccionador resulta entre los de mayor envergadura la
potabilizadora Quintero-1, donde el incumplimiento de las normas y
regulaciones en la remodelación que garantizaría la calidad del agua
a consumir por la población, desencadenó un turbio proceso
inversionista, que a la postre provocó serios daños en los filtros
de la instalación.
EL PACTO DE LA INDOLENCIA
Construida en los primeros años de la Revolución, el progresivo
deterioro de esa planta redujo sensiblemente la entrega de los 1 050
litros por segundo de capacidad de diseño, mientras que a causa de
la paralización de los filtros en los últimos 17 años, resultaba
imposible la realización del filtrado y solo se efectuaba el
tratamiento químico del agua reservada a la ciudad.
Para transformar la situación a tono con el nuevo acueducto, fue
aprobada una remodelación y ampliación de la instalación, que además
de sustituir íntegramente la vieja tecnología, elevaría a 1 500
litros por segundo la capacidad de entrega de agua procesada
químicamente y filtrada.
En tal sentido, en su condición de inversionista la Delegación
Provincial de Recursos Hidráulicos estableció un contrato de
servicio de administración, gestión y supervisión, control integral
técnico y económico sobre los ejecutores, participantes en la
construcción y montaje de la obra, con la Empresa de Servicios de
Ingeniería de Santiago de Cuba, la cual adquirió así la condición de
contratista.
A su vez, se rubricó el contrato de servicios técnicos de
diseño/proyección con la Empresa de Investigación y Proyectos
Hidráulicos de Villa Clara, que se constituyó en proyectista,
mientras que en concepto de constructores o ejecutores quedó una
Unidad Empresarial de Obras Varias Civil, subordinada a la Empresa
de Construcción de Obras de Ingeniería No.11, de Santiago de Cuba.
Considerando las exigencias reiteradas por la trascendencia de
esta obra, era de suponer que no habría margen para la
improvisación, pero como posteriormente corroboraron los hechos, se
había concertado el pacto de la indolencia.
Especialistas de nivel superior con amplia experiencia en el
sector, al parecer engavetaron el Decreto-5/1977, del Consejo de
Ministros, y la Resolución 91/2006, del Ministerio de Economía y
Planificación, que reglamentan la puesta en vigor de las
regulaciones para el desarrollo integral del proceso inversionista,
y dieron lugar así a la indisciplina tecnológica que perjudicó la
correcta terminación de la obra.
EL PRECIO DE LA IRRESPONSABILIDAD
Si bien no fue consignado de intencional, la magnitud del daño
ocasionado por la actuación negligente de los responsables en una
inversión de singular impacto socio-económico, exigió de la Fiscalía
la realización de un proceso acusatorio por el delito de
Incumplimiento de las obligaciones en entidades económicas.
"Resulta inconcebible —señaló la Representación Fiscal actuante
en el caso—, que una obra de esta naturaleza haya carecido desde el
principio y hasta el supuesto final del rigor técnico necesario, que
haya estado impregnada de violaciones de la legalidad."
Según las investigaciones realizadas sobre el proceso de
sustitución de filtros, en el mismo comienzo de la demolición del
falso fondo de la casa de filtros se determinó variar el proyecto
discutido y aprobado previamente, acción que el especialista
principal y jefe de equipo de ingenieros residentes indicó sin la
participación de la entidad proyectista.
Consistente en la construcción de pedestales soportes para las
losas, en la modificación no se tuvo en cuenta que disminuiría la
resistencia a la fuerza de tracción, los aceros longitudinales de
refuerzo de las losas del fondo no fueron colocados en el centro,
los pernos de anclaje no se soldaron a bastones empotrados ni a la
malla de acero del falso fondo, como era menester.
Además, se orientó la realización de un murete por la parte
superior sin aceros de refuerzo ni conectores de fijación a los
muros perimetrales, para lo cual erróneamente se elaboró el hormigón
a pie de obra, en lugar de emplearse hormigoneras para lograr la
resistencia planteada en el diseño.
Para colmo, en varios de los pedestales no fueron colocadas las
tuercas y platinas como elementos de fijación, se omitió la
realización de las pruebas hidráulicas en vacío, y a pesar de ello
se permitió el llenado de los filtros con arena sílice, situación
que contribuiría a agravar las afectaciones que sufrirían los
filtros.
"Prácticamente todos los días se reunían los responsables
—subrayó la Fiscal—, pero ninguno fue a la esencia, pues no se
respetó la documentación técnica ni fue supervisado el tipo de
materiales utilizados. En el Libro de Obras no quedó constancia de
los cambios, no se controló el desempeño de los ejecutores, ni se
profundizó en los controles de autores, todo lo cual conspiró contra
la calidad de los trabajos."
Como resultado de estas y otras infracciones, durante la
realización de las pruebas de puesta en marcha de la planta se
produjo el desplazamiento y hundimiento de una losa, que ocasionó un
flujo anormal en varias zonas del filtro 5, y por consiguiente
impuso la paralización del proceso.
Pese a comprobarse las violaciones incurridas, al día siguiente
se dio continuidad a la prueba, detectándose en el filtro 1
levantamiento e inclinación de las losas del falso fondo y conos de
socavación de arena, con gran pérdida de la arena sílice traída
desde Pinar del Río.
Junto al negativo impacto de los hechos en esta obra priorizada,
la Delegación Provincial de Recursos Hidráulicos presentó daños
económicos ascendentes a más de 190 000 pesos, y un considerable
atraso en la entrada en explotación, que afectó el suministro de
agua potable a 353 000 habitantes, así como a centros hospitalarios,
industrias y hoteles.
Corregidos los daños, debe señalarse que en la posterior
remodelación de la segunda planta, Quintero-2, el estricto
cumplimiento de los deberes por cada responsable evitó la repetición
de los errores cometidos, y con la entrega conjunta de 2 400 litros
por segundo, estas instalaciones constituyen hoy el mayor sistema
potabilizador de agua en Cuba.
QUE NO REINE LA IMPUNIDAD
Por las infracciones detalladas, en la vista del juicio oral el
Tribunal Popular sentenció a diferentes penas a varios directivos y
funcionarios responsables de las mismas; a todos ellos se les
apreció la circunstancia agravante por la ocurrencia de los hechos
en una actividad priorizada para el desarrollo económico y social
del país, así como la sanción accesoria de prohibición del ejercicio
de la profesión u oficio por el término de un año, y la
responsabilidad civil por un valor de 179 000 pesos, a razón de 17
350 para cada sancionado.
Otros dos procesos por el delito de Incumplimiento de
obligaciones en entidades económicas, se encuentran igualmente en
marcha para depurar responsabilidades, por violaciones similares de
los requerimientos técnicos de inversionistas, proyectistas y
constructores del acueducto de Santiago de Cuba.
En el correspondiente a la conductora Túnel Sierra Maestra-Planta
de Filtros Quintero-1, se comprobó que la falta de exigencia en el
cumplimiento de la calidad en los servicios contratados, y la
infracción de los deberes inherentes a las responsabilidades, dio
lugar a violaciones en los parámetros técnicos establecidos en el
proyecto de ejecución de varios de los registros de desagüe.
Igualmente, violaciones del proyecto se detectaron en la
construcción de la estación de bombeo La Ketty, ubicada en la
carretera del Caney, lo cual motivó su total demolición y una nueva
ejecución de los trabajos, con el consiguiente gasto adicional de
recursos materiales y financieros, sin contar los atrasos del
proyecto.
Tanto por el primero como por el segundo de los hechos, se
encuentran acusadas varias personas que ostentan cargos de
constructores, inversionistas, y especialistas técnicos, de proyecto
e ingeniería de obras, quienes infringieron responsabilidades de
dirección, asesoramiento y control técnico.
Estos dos procesos permanecen pendientes a juicio en los
tribunales correspondientes, y en todos los casos tanto los acusados
como el fiscal, tienen el derecho de recurrir las sanciones ante un
tribunal superior.
Aunque se procesan otras violaciones, lo expuesto resulta
suficiente para valorar en su justa dimensión las palabras de Raúl
en la reunión ampliada del Consejo de Ministros, del 25 de junio
último: "Tenemos que acostumbrarnos a respetar las regulaciones
establecidas (...), pero sobre todo, es necesario que quienes están
responsabilizados por mantener el orden y la legalidad, comiencen a
exigir más a los infractores, para que no reine la impunidad. En
este sentido, la Fiscalía General de la República desempeñará cada
vez un papel más decisivo". |