Las autoridades laosianas confirmaron hoy que
murieron 16 personas este año por viejas bombas estadounidenses que
permanecían sin explotar desde la guerra.
La institución encargada de rastrear los proyectiles
sin explotar (UXO, siglas en inglés) reportó 81 heridos entre enero
y septiembre por estos artefactos que infectan unas ocho mil 747
villas del país.
Las UXO han matado a 500 personas en Laos de 2008 a
la fecha, la mayoría campesinos que buscan tierras de cultivos, o
buscadores de chatarra que intentan desactivar las bombas y estas
detonan, indicó Prensa Latina.
Bountao Chanthavongsa, director de la Asociación de
Víctimas que asiste a los damnificados, especificó que entre 1964 y
2007 murieron 50 mil personas, a razón de 300 anuales.
Dicha organización cubre los gastos de hospital de
las víctimas proveyéndolas con sillas de rueda o prótesis, y los
casos abundan en distritos como Nong, Vilabouly, Xepon, Xayphouthong
y Outhoumphone.
Tampoco se les cobra los gastos de rehabilitación,
educación y acomodamiento, y la Asociación paga el transporte,
gracias también a fondos donados por organizaciones no
gubernamentales europeas.
Tales proyectos incluyen créditos que permiten a
muchos lisiados asistir a escuelas de oficio, aunque otros dedican
el fondo a abrir pequeños comercios en sus aldeas.
Laos, donde Estados Unidos lanzó dos millones de
toneladas de bombas entre 1964 y 1973, tiene un cuarto de su
territorio infectado con 80 millones de proyectiles aún sin
explotar.