A pocos días de la justa presidencial una perceptible calma
chicha en el siempre agitado panorama político argentino parece
confirmar la supremacía de Cristina Fernández de Kirchner para la
reelección el 23.
Si no fuera por la estridencia de algunos pasajes publicitarios
en los medios, clamando por el apoyo de la ciudadanía por la vía de
descalificar a la actual mandataria y sus acciones de gobierno, un
recién llegado que conozca en algo las características de las
principales fuerzas políticas del país podría suponer cualquier
cosa, menos que hay elecciones el próximo domingo, reporta Prensa
Latina.
La explicación pudiera estar en el reconocimiento de los
opositores- tácito en unos y explícito en otros- de que la
mandataria les lleva la delantera por amplio margen y las sospechas
aún más amargas para ellos, de que podría alzarse con más del 50 por
ciento de los votos.
Si el pulso tomado por las principales agencias de análisis de
opinión de la población arroja datos próximos a la realidad,
entonces se aprecia que la supremacia de Fernández de Kirchner no
sólo sobrepasa a los demás candidatos, sino que sus más cercanos
contendientes están muy por debajo de lo que pudiera considerarse
una real competencia.
De cinco de esas encuestadoras que realizaron sondeos en este
mes, en los días previos a la veda electoral vigente desde el sábado
pasado, se conoce que cuatro dan por ganadora a la actual mandataria
con más del 50 por ciento de los votos, mientras que una la coloca
con el 49,1 por ciento.
Si se tiene en cuenta que en la justa del 28 de octubre de 2007
se convirtió en la primera mujer electa presidenta en la República
Argentina, al vencer en primera vuelta con el 45,29% de los votos
positivos, es evidente el avance de su figura política desde que
asumió el cargo el 10 de diciembre de ese año para reemplazar a su
esposo Néstor Kirchner, fallecido el 27 de octubre del 2010.
La consultora eQUIS registró una intención de voto a favor del
Frente para la Victoria (FPV) de la mandataria del 55,4 por ciento,
mientras como su más cercano rival se coloca el socialista Hermes
Binner, de la coalición Frente Amplio Progresista (FAP) con 15,6 por
ciento, seguido de Alberto Rodríguez Saá, de la alianza denominada
Compromiso Federal (CF) con el 11,2 por ciento.
En una cuarta posición se ubicó el radical Ricardo Alfonsín,
heredero político del fallecido expresidente Raúl Alfonsín, de la
alianza Unión para el Desarrollo Social (UDS),con un 8,2 por ciento.
Por su parte CEOP, con el 49,1 por ciento para el FPV, sitúa a
Binner en el segundo lugar con apenas el 12,0 por ciento, a Alfonsín
en un 10,8 y a Rodríguez Saá en un 6,9 por ciento.
De los demás pretendientes a ocupar el sillón principal de la
Casa Rosada, el expresidente Eduardo Duhalde (Frente Popular) se
ubica en los cinco sondeos del 8,2 al 6,4 por ciento, Elisa Carrió
(Coalición Cívica) del 3,5 al 1,9 por ciento y Jorge Altamira
(Frente de Izquierda y de los Trabajadores) del 4,0 al 0,8 por
ciento, respectivamente.
Con esos indicadores, que tienen el consabido margen de error,
pero que nadie se atreve a cuestionar, resulta comprensible la
postura asumida por los adversarios de Fernández de Kirchner de
darle un bajo perfil a la puja presidencial y concentrarse en
colocarse cada uno como presumibles candidatos a un hipotético
balotaje, así como a autopromoverse desde ahora como posibles
sucesores para la próxima contienda en el 2015.