El director general electo de la Organización de las Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da
Silva, recordó, en artículo de opinión publicado el pasado 7 de
octubre, que la FAO fue creada en 1945 con la certeza de que la paz
era una condición necesaria para garantizar la seguridad alimentaria
y que la erradicación del hambre era esencial para asegurar la paz.
Esto era evidente en un periodo de posguerra que arrasó las bases
de la economía mundial y redujo drásticamente la capacidad
productiva, principalmente en Europa. Era necesario recuperar la
producción de alimentos y las reservas afectadas por el conflicto.
Lo que hemos presenciado en los últimos tres años, resultante de
la crisis económica global, confirma que, aunque la paz sea
necesaria para garantizar la seguridad alimentaria, esta última es
también una condición necesaria para garantizar la paz, ratificando
lo dicho en el primer párrafo.
En los días de abundancia en que vivimos, cuando todavía hay
suficientes reservas de alimentos para todos, el aumento en los
precios ha causado una crisis que, si no es debelada, atentará
contra la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
establecidos en el año 2000 por la comunidad internacional,
amenazando así revertir los logros alcanzados en la reducción del
hambre y la desnutrición, eliminando además los esfuerzos hechos por
tantos. De la misma manera, amenaza también la meta de reducir a la
mitad el número de personas con hambre en el mundo establecida por
la Conferencia de la FAO en 1996.
Con la crisis financiera global y principalmente en función del
desequilibrio observado en los precios de los alimentos a nivel
mundial, serios conflictos ocurrieron en varias partes del mundo
causando, en algunos casos, cambios históricos en la estructura
política de algunas naciones.
De Túnez a Egipto, la prensa mostró indicios claros de que el
hambre y la pobreza estaban entre las causas de las protestas de
millones de participantes en marcha por las calles de las grandes
ciudades. Observemos también las protestas en algunos países ricos,
para concluir que la pobreza —que trae la inseguridad alimentaria—
está en las raíces de las protestas.
El aumento del desempleo ha llevado a los trabajadores a la
desesperada situación de renunciar a una vida digna, sin los
recursos que les permitan vivir como estaban acostumbrados y —lo que
es peor— sin esperanza de soluciones en el corto plazo. Esto explica
las reacciones que llevan a las protestas y finalmente a la guerra,
sea ella en el campo de batalla o en las calles, a pesar de los
esfuerzo de las fuerzas públicas para reprimir las acciones
desesperadas de los que protestan. Me pregunto: ¿cómo reaccionan las
fuerzas de seguridad en las manifestaciones, si ellas también
enfrentan el problema de alimentar a sus familias con menos
recursos?
Hemos aprendido el significado del término "volatilidad de los
precios", ampliamente conocido por los economistas pero, hasta la
crisis, desconocido por la mayoría de la población. Algo que está
asociado con la incertidumbre y controlado por pocos, aquellos que
tienen la capacidad de imponer precios a la comida que llega a la
población común. ¿Es especulación? No podemos decir tajantemente que
sí, pues otros factores están involucrados en la determinación de
los precios de los alimentos; pero todo indica que la actividad
especulativa descubrió que los alimentos son excelente fuente de
ganancias, pues son productos de primerísima necesidad y, caros o
baratos, son necesarios para la vida.
Los últimos datos presentados por la FAO indican que los precios
de los productos alimenticios básicos seguirán siendo relativamente
elevados durante el próximo decenio, aproximadamente. Se prevé que
los precios mundiales del arroz, el trigo, el maíz y las semillas
oleaginosas en el periodo comprendido entre 2015-2016 y 2019-2020
serán un 40 %, un 27 %, un 48 % y un 36 % superiores en términos
reales, respectivamente, en comparación con el periodo 1998-1999 al
2002-2003.1
El último Informe de la FAO sobre la Inseguridad Alimentaria (SOFI)
menciona que "La demanda de los consumidores en los países con
economía en rápido crecimiento aumentará, la población continúa
aumentando, y si prosigue la expansión de los biocombustibles el
sistema alimentario se verá sometido a demandas adicionales. En el
lado de la oferta, se plantean desafíos debido a la creciente
escasez de los recursos naturales en algunas regiones y a la
disminución de las tasas de crecimiento de los rendimientos de
algunos productos básicos. La volatilidad de los precios de los
alimentos podría incrementarse debido a los vínculos más estrechos
entre los mercados agrícolas y energéticos, así como a la mayor
frecuencia de las perturbaciones causadas por fenómenos
meteorológicos".
En este Día Mundial de la Alimentación, fecha que representa el
aniversario 66 de la FAO, el tema es "Precios de los Alimentos: de
la crisis a la estabilidad". La esperanza y el mensaje que queremos
transmitir es que, si adoptadas las medidas para garantizar la
producción y el consumo de los alimentos por todos los habitantes de
este planeta, se espera que los precios de lo que comemos no
seguirán siendo excesivamente volátiles, permitiendo a los gobiernos
que están interesados en el bienestar de la población, adoptar
estrategias que permitan alcanzar no solamente la Seguridad
Alimentaria, sino también una mayor Independencia Alimentaria.
Como ha indicado el Director General de la FAO, la Directora
Ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA), y el Presidente
del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), en el
SOFI 2011, "confiamos en que se logrará la seguridad alimentaria
mundial. Hemos logrado avances en el pasado y lograremos avanzar más
en el futuro, pero solo lo conseguiremos si nos comprometemos a
proporcionar políticas favorables, información sobre los mercados
transparente, análisis sólidos, adecuados conocimientos científicos
y una financiación suficiente para las intervenciones apropiadas".
Retomando la tesis de que la Seguridad Alimentaria es condición
indispensable para lograr la paz, este es un motivo más para que
todos los países, juntos, preserven a sus habitantes de los
conflictos causados por la pobreza, la miseria y el hambre,
sencillamente poniendo más importancia en la labor de la producción
de alimentos.