Si nos damos las manos...

OLGA DÍAZ RUIZ
olga@granma.cip.cu

Vivir es aprender a convivir con otros. Por eso, desde las edades más tempranas, nuestro sistema nacional de enseñanza se preocupa por educar a los alumnos en la participación activa y responsable en las actividades comunes y en el reconocimiento de los derechos del otro.

Estimular las expresiones de colaboración, responsabilidad, disciplina, solidaridad, tolerancia y compañerismo, tanto en las tareas docentes como en los espacios extracurriculares, es parte de la labor educativa de las escuelas, de la familia y de la comunidad en cualquier etapa de la vida.

Foto: Jorge Luis González En el trabajo de equipo, todos y cada uno de los miembros son importantes.

Para promover e inculcar estos principios y valores, se emplea en los centros educativos cubanos de todos los niveles escolares el trabajo en equipo, técnica didáctica inaugurada por el pedagogo francés R. Cousinet en 1920, y bien extendida hoy en el territorio nacional, que tributa a una mejor comunicación entre los estudiantes —y de estos con el claustro y la familia— así como contribuye decisivamente a lograr su formación integral.

Cada escolar debe encontrar dentro del equipo posibilidades y coyunturas para explicitar sus ideas e iniciativas; así como comprender las normas de convivencia colectiva. Esto los prepara para el futuro, sentencian varios docentes entrevistados.

Sin embargo, ¿por qué a veces resulta tan complejo trabajar en grupo? Los pedagogos consultados por Granma para dar respuesta a esta inquietud, insisten en que es preciso hacer comprender a los alumnos que en los equipos, todos y cada uno de sus miembros, con sus puntos de vista, son importantes. A los profesores, coincidieron, corresponde velar porque en estas interacciones prevalezca la empatía, el diálogo y el respeto mutuo.

En este sentido, el maestro constituye no solo un modelo, sino una fuente de estímulos y una ayuda insustituible para los educandos.

Muchos de los docentes interpelados llamaron la atención también sobre el empleo del trabajo en equipo no solo como instrumento metodológico válido para los educandos, sino como práctica cotidiana que debe ser desarrollada también en el claustro y con los padres y el medio donde se ubica la escuela.

Las instituciones educativas deben funcionar como una comunidad educativa y como tal, demandan el trabajo en equipo. Es en este marco donde la enseñanza puede alcanzar éxitos rotundos, impidiendo la eclosión de conductas antisociales en los estudiantes, favoreciendo la socialización y potenciando la asimilación de valores. De esta manera se asegura a los alumnos un buen aprendizaje y se les prepara para un desenvolvimiento adecuado de la vida en la comunidad.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir