El líder supremo iraní, ayatolah Alí Khamenei, pidió hoy a
clérigos musulmanes que eviten sucumbir a un plan estadounidense
para dividir a chiitas y sunnitas, tras revelarse un supuesto
complot de asesinato en Washington.
Durante una reunión con clérigos, eruditos y seminaristas en la
provincia occidental de Kermanshah, Khamenei subrayó que los
jerarcas chiitas y sunnitas deben permanecer muy vigilantes ante los
complots y hallar formas de contrarrestar esquemas enemigos de
separarlo.
El guía espiritual islámico dividió las enseñanzas del Islam en
tres etapas, la tercera de las cuales se registra ahora con los
movimientos populares en países árabes de Oriente Medio y Norte de
África.
Irán tiene una población de mayoría musulmana chiita y sus
líderes describieron como buenos los nexos con Arabia Saudita, donde
gobierna una monarquía wahabita, corriente conservadora del Islam
sunnita, señaló Prensa Latina.
Las palabras de la máxima autoridad de Irán ocurrieron en
momentos en que el ministro de Relaciones Exteriores, Alí Akbar
Salehi, calificó de nueva campaña de propaganda las alegaciones de
Estados Unidos de que este país planeaba asesinar al embajador
saudita en Washington.
Tales imputaciones pretenden desviar la atención de los actuales
acontecimientos en la región y más allá, expresó Salehi al canal
Press TV, al subrayar que debido a la ola de despertar islámico (en
países árabes), Estados Unidos está perdiendo sus aliados
regionales. Añadió que la economía norteamericana está hecha trizas
y los estadounidenses han tomado las calles para protestar contra
las políticas de su gobierno, por lo que ellos (la Casa Blanca)
necesitan una forma de escape y eso es exactamente lo que hacen
ahora.
Tras calificar de un escenario infantil el creado por Washington,
el ministro iraní afirmó que todas las conspiraciones contra la
revolución islámica fracasaron en los últimos 32 años, y la actual
campaña de Occidente y el sionismo (Israel) correrá igual suerte.
Un enfoque similar ofreció el analista político Ismail Salami,
para quien el poderoso lobby sionista innegablemente influyó en el
plan para acusar a Teherán de querer asesinar al diplomático saudita
Adel Al-Jubeir con ayuda de un cartel mexicano de la droga.
En declaraciones a Press TV, Salami alertó que la administración
del presidente Barack Obama busca demonizar a la República Islámica
y prueba de ello fueron las declaraciones de la secretaria de Estado
norteamericana, Hillary Clinton, las cuales valoró de iranofóbicas.
Clinton instó el miércoles a otras naciones a unirse a Estados
Unidos para condenar la que consideró una amenaza a la paz y la
seguridad internacional, y a aplicar nuevas sanciones económicas.