Efectivos y simpatizantes de la insurgencia libia festejaron hoy
la captura de un hijo de Muamar El Gadafi en Sirte, mientras
prosiguieron la ofensiva en la ciudad mediterránea, ignorando
denuncias de abusos sistemáticos contra detenidos.
Con fuegos artificiales, disparos al aire y pronunciamientos
triunfalistas, los jefes del autonombrado Consejo Nacional de
Transición (CNT) anunciaron en Trípoli que Muatassim El Gadafi fue
apresado en Sirte y trasladado a Benghazi (oriente) para
interrogarlo.
Al propagarse la noticia, personas afines al CNT se congregaron
en la zona antigua de Trípoli con banderas de los insurrectos y
gritando Allahu Akbar (Dios es el más Grande), al tiempo que jefes
militares prometieron seguir la cacería de otros familiares de El
Gadafi.
La alegada captura ocurrió el miércoles después de un combate en
uno de los barrios de la ciudad natal de El Gadafi donde todavía se
libran cruentos enfrentamientos entre sublevados y seguidores del
evadido líder libio, en paradero desconocido desde finales de
agosto.
Según diversas fuentes en esta capital, Muatassim intentó escapar
de Sirte en un carro con una familia que pretendía abandonar la
ciudad devastada por bombardeos aéreos de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y ataques terrestres de los
alzados.
Igualmente, hombres armados dispararon al aire en señal de júbilo
en algunas zonas del centro de Sirte de donde consiguieron desalojar
a las fuerzas progubernamentales, aunque prosigue con gran
intensidad el que el CNT vaticina como asalto final, apoyado por la
OTAN.
Para los sublevados, el arresto de Muatassim es el primero de un
miembro de la familia de El Gadafi y, por lo tanto, inyectó
esperanza de poder ubicar al líder libio y a Saif Al-Islam, otro de
sus hijos con relevante protagonismo.
Los hombres del CNT, que desde hace casi un mes tenían cercada
Sirte, hicieron avances significativos en el centro de la ciudad,
previo despeje de la OTAN, donde sostuvieron escaramuzas calle por
calle y casa por casa, como las describieron residentes, indicó
Prensa Latina.
Jefes militares insurgentes aseguraron que tienen actualmente el
control del 80 por ciento de la localidad, después de sufrir
numerosas bajas frente a las tropas pro-Gadafi, que este jueves
seguían firmes en los barrios conocidos como Número Dos y Dólar.
Entretanto, grupos de derechos humanos denunciaron que el CNT
mantiene en prisión a dos mil 500 personas, incluidos subsaharianos
a los que acusa de mercenarios, y a la mayoría las someten a abusos
como golpizas con palos o ataduras por los pies, conocidas como
falaga.
Los maltratos y el chantaje con comida y agua para obligarlos a
hacer rápidas confesiones son prácticas también comunes, según
revelaron detenidos y algunos guardias.