La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, subrayó hoy la necesidad
fundamental de que exista coordinación política entre los países
para evitar otra recesión de la economía global.
Tras reunirse con autoridades del Consejo Europeo y de la
Comisión Europea, Rousseff afirmó que la raíz de los actuales
problemas radica en la ausencia de una regulación efectiva en el
sistema financiero.
La salida de la crisis será posible si estimulamos el crecimiento
económico, dijo la mandataria, al tiempo que advirtió a Europa sobre
los riesgos de un ajuste fiscal recesivo.
También recordó que los planes restrictivos aplicados en Brasil
en la década de 1980 sólo profundizaron el estancamiento del país.
Por experiencia propia, explicó la presidenta, un aumento de
medidas de austeridad equivale a más desempleo y desigualdad social.
Varios Gobierno europeos, entre ellos Grecia, Portugal, Irlanda,
España e Italia diseñaron planes radicales ante sus elevadas deudas,
que incluyen drásticas medidas de ajuste y severos recortes
presupuestarios.
Rousseff, en su primera visita oficial al continente, aseguró que
la Unión Europea (UE) puede contar con Brasil para salir de la
crisis.
En el ámbito del encuentro en Bruselas, tanto la mandataria como
los dirigentes europeos mostraron disposición de avanzar en las
negociaciones entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la UE, de
cara a la cumbre del G20 que se realizará a inicios de noviembre en
Cannes, Francia.
El diálogo entre las partes enfrenta aún obstáculos en el sector
agrario, ya que productores europeos, principalmente franceses,
temen una avalancha en las importaciones de carne procedentes de los
países del Mecosur, al que también pertenecen Argentina, Uruguay y
Paraguay, apuntó Prensa Latina.