Algo más de un tercio de las provincias tailandesas están
inundadas mientras se mantienen las lluvias que provocaron 224
muertos y miles de evacuados, según estimaciones oficiales.
De acuerdo con las autoridades, 23 de las 76 provincias del país
están en situación crítica y el número de damnificados llegó a dos
millones 400 mil personas, sobre todo en las regiones septentrional
y central.
El temporal, ahora con menos intensidad, se mantiene desde hace
dos meses y las ríadas arrasaron cultivos además de destruir la
débil infraestructura de viales e instalaciones de salud.
Más de 10 mil soldados movilizados por el Gobierno, así como una
docena de equipos médicos móviles desarrollan una intensa labor pero
incluso necesitan mayor apoyo en equipamiento para llegar a zonas
totalmente anegadas por las aguas.
Datos conocidos en esta capital alertaron del desbordamiento del
río Chao Phraya, que cubrió una buena parte del complejo histórico
de Sayutthaya, antigua capital del país, patrimonio de la humanidad
desde 1991 y a unos 100 kilómetros al norte de Bangkok.
El Gobierno aprobó en principio un presupuesto de emergencia de
algo más de 500 millones de dólares, destinado sobre todo a la
asistencia a 351 mil familias, cuyas viviendas y cultivos fueron
arrasados.
Tailandia, una nación de poco más de 65 millones de habitantes,
es una de las regiones del sureste asiático que sufre serias
afectaciones ante el continuo azote de tifones y lluvias
torrenciales anualmente, señaló Prensa Latina.