En el 2009 Barack Obama fue el cuarto presidente estadounidense
en ganar el Premio Nobel de la Paz y eso fue aval para recrudecer la
guerra. ¿Ironía o irrespeto? Ahora la desfachatez no es menor. Desde
hace varios días los medios de comunicación vienen anunciando que
este año la distinción podría ser para la llamada "Primavera Árabe".
Bajo esa denominación, pretenden reforzar el mito de que los
pueblos árabes, deseosos de vivir al estilo occidental, se
sublevaron para derrocar dictadores e instaurar democracias. Quieren
hacer creer que no hay diferencia alguna entre lo sucedido en Túnez
y Egipto, donde estalló un movimiento popular espontáneo por las
demandas sociales acumuladas; y los acontecimientos en Libia y
Siria, en los cuales los principales actores han sido grupos
subversivos instigados y apoyados por Occidente.
Nada sorprende a quienes tienen buena memoria. Si bien el Nobel
de la Paz ha sido dignamente otorgado a personalidades como Nelson
Mandela, también fue a parar a manos de un personaje como Henry
Kissinger, quien desde Washington incitó y respaldó las dictaduras
en Chile o Argentina y la siniestra Operación Cóndor. ¿Ironía o
irrespeto?
El Comité Noruego anunciará al ganador el próximo 7 de octubre. A
juzgar por las selecciones anteriores, los sucesos en el mundo árabe
parecen llenar todos los requisitos. ¿Primavera y paz para el
Oriente Medio, cuando las bombas de la OTAN siguen cayendo sobre
Libia y amenazan a Siria; con tantas protestas populares en otros
muchos países de la región? Una vez más: ¿ironía o irrespeto?
(Dalia González Delgado)