Efigenio Ameijeiras entre escritores

El revolucionario, el amigo, el poeta

MADELEINE SAUTIÉ RODRÍGUEZ
madeleine@granma.cip.cu

Para celebrar al calor de los amigos el 80 cumpleaños de ese hombre de glorias que es el General de División Efigenio Ameijeiras (Las Tunas, 1931), Héroe de la República de Cuba, abrió sus puertas la sala Villena de la UNEAC, cuya Asociación de Escritores se siente honrada de contar con el combatiente entre sus miembros más entrañables.

Efigenio desde su juventud se entregó a la lucha revolucionaria y a la vez comenzó a cultivar su vocación.

Numerosas páginas de heroísmo ha escrito en su bregar ininterrumpido por la historia memorable de la Patria este hijo de aquella mujer, cuyos retoños —Juan Manuel, en el Moncada; Gustavo, detenido en las calles de Santiago de Cuba y torturado brutalmente hasta morir, y Ángel (Machaco), combatiente de los épicos sucesos de la calle Goicuría— prendieron en la tierra cubana para quedar eternamente convertidos en aquella "levadura heroica" de la que viven los pueblos.

Pero no quisieron los escritores Julio Travieso y Newton Briones Montoto, recrear en sus intervenciones esa faceta insoslayable que tanto aporta a su integridad y lo remite a las hazañas que protagonizara en el Granma, la Sierra Maestra o en Playa Girón. Prefirieron elogiar al ser humano, ese cuya modestia lo hace hablar de sus hermanos como si él mismo no hubiera sido, como ellos, también uno de los grandes de la epopeya cubana por la libertad.

Y al mismo tiempo, subrayar su estatura intelectual, puesta a prueba en la creación literaria. Porque bajo la piel de este mambí del siglo XX —como también fue llamado allí— está el amante de la literatura cuyo catálogo engrosan textos suyos como la trilogía testimonial Más allá de nosotros, La clandestinidad y La Sierra Maestra, la noveleta Casi en busca de la caoba gigante, el antológico título 1956 un año tremendo y su poemario El amor todo el tiempo.

Anécdotas relacionadas con Fidel, historias contadas por él en las que ponderó al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana su inteligencia y sabiduría, y la fidelidad a la causa por la que dieron la vida sus hermanos, y por la que estuvo en muchas ocasiones dispuesto a dar también la suya, matizaron el verbo de los panelistas y del poeta Eloy Machado (El Ambia), quienes gozando de su amistad, ofrendaron al poeta el premio de la palabra elogiosa, que nunca será, según expresaron, capaz de abordarlo porque no caben en ella todas sus grandezas.

 

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