La degradación de los suelos es uno de los principales desafíos
medioambientales que afronta hoy la provincia de Holguín, en sus más
de nueve mil 300 kilómetros cuadrados de extensión.
El máster Ernesto Mastrapa, especialista de la Delegación del
Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en el territorio,
señaló a la AIN que este es factor principal para la
desertificación, la cual depende además de otros, como el régimen de
lluvias.
También ello ocurre a partir del deterioro del saneamiento y
condiciones ambientales de asentamientos humanos, contaminación de
aguas interiores y marinas, deforestación, mal manejo de bosques y
pérdida de diversidad biológica.
Más de la mitad de las 929 mil 300 hectáreas de tierras agrícolas
de Holguín se consideran muy poco productivas, mientras el resto son
desde poco a muy productivas, agregó.
Para afrontar tal reto existe una estrategia sustentada en torno
a la Ley 81 de Medio Ambiente, que integra principios y prioridades
para la acción, precisó.
Entre ellas, apuntó, destacan las encaminadas a detener el
desarrollo de los procesos de desertificación en la cuenca del Cauto
y en la franja costera de la provincia, con prioridad en la
reforestación, labor que permite actualmente tener cubierto de
bosques más del 34 por ciento del territorio.
Igualmente, añadió, son imperativos rehabilitar y recuperar la
productividad de los suelos afectados por la actividad minera del
níquel en los municipios de Mayarí y Moa, tarea que posibilitó en el
último cuatrienio el rescate de mil 34 hectáreas.
Se pretende, además, mitigar los efectos de la sequía y frenar
los procesos erosivos y de deforestación en las cuencas de los ríos
Mayarí y Sagua en la región Este de la provincia, donde se ejecuta
un relevante programa inversionista hidráulico.
En función de esto, precisó la especialista Norelis Peña,
resultan logros el fortalecimiento de la educación ambiental y la
difusión de prácticas agroecológicas en la agricultura, como el uso
de barreras vivas y muertas y la producción anualmente de más de 300
toneladas de humus de lombriz.