Miembros del movimiento opositor juvenil destacaron este lunes el
apoyo de tribus yemenitas a manifestaciones para exigir la renuncia
del presidente Alí Abdulah Saleh, quien negocia un plan para fijar
los términos de su eventual dimisión.
Los acampados en la conocida como Plaza del Cambio de Sanaa
saludaron el respaldo de integrantes de la tribu Benu-Hashash y
otros clanes de Yemen que se sumaron a las movilizaciones y
expresaron su total adhesión a la revolución, en referencia a la
revuelta popular, reporta Prensa Latina.
Medios locales reseñaron nuevas marchas a favor y en contra de
Saleh por el centro de la capital, pese al ambiente de tensión por
el despliegue de efectivos de la Guardia Republicana leal al
presidente y soldados desertores al mando del general Alí Mohsen Al-Ahmar.
Al-Ahmar se unió a los manifestantes antigubernamentales en mayo
pasado, al igual que hizo el jefe de la influyente tribu Hashed,
jeque Sadeq Al-Ahmar, a quien sigue un sector significativo de ese
clan relacionado con la familia del propio mandatario.
Las exigencias de que Saleh renuncie se incrementaron este lunes
como continuidad a la demostración de unas 10 mil personas, en su
mayoría jóvenes, que ayer coparon el centro de Sanaa para pedir se
juzgue al presidente por ordenar reprimir a sus adversarios.
El pueblo de Yemen tomó la calle para pedir la detención del
criminal Abdulah Saleh y su banda, que se procese a todos, destacó
un activista a un canal televisivo, mientras otro alertó de
maniobras para perpetuarse en el poder y causar más baño de sangre.
Miles de hombres condenaron al gobierno por recurrir a la pena de
muerte para amedrentar a sus opositores, y mujeres también tomaron
las calles, por separado, para reprobar tácticas brutales del
régimen y pedir una transferencia de poder.
Sectores de la oposición aseguraron que Saleh intenta modificar
una iniciativa del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) Pérsico
para entregar el cargo, pero buscando condicionar ese paso a que la
familia del jefe tribal Al-Ahmar no forme parte de un futuro
gobierno.
Periódicos yemenitas citaron declaraciones previas de Al-Ahmar,
según las cuales, estaría dispuesto a abandonar este país árabe a la
par de Saleh, si ello sirviera para poner fin al caos, la violencia
y la pérdida de vidas.
En otro orden, el Ministerio de Defensa ratificó su desmentido
sobre un bombardeo de la aviación gubernamental contra una base
militar en la sureña provincia de Abyan que causó la muerte a 30
soldados, supuestamente por error. La oposición lo achacó a unidades
desertoras.