El ministro noruego de Justicia, Knut Storberget, asumió este
lunes responsabilidades por errores cometidos durante la respuesta
de emergencia a la masacre terrorista del pasado verano en la isla
de Utoya.
Storberget, citado por la prensa local, reconoció deficiencias
durante el desempeño policial frente a ese atentado y al cometido el
mismo día en la capital noruega, pero negó su intención de dimitir
por las críticas a la actuación de las fuerzas de seguridad, reporta
Prensa Latina.
Según adujo el rotativo, el ministro sostuvo que renunciar a su
puesto sería como huir de su responsabilidad, pero la crítica se
mantiene invariable.
El 22 de julio último, el terrorista confeso Anders Behring
Breivik, perpetró ataques a edificios gubernamentales en Oslo y
cometió la masacre en la isla de Utoya, con saldo de 77 muertos.
Desde entonces, medios de comunicación develaron sistemáticos
reportes sobre la pobre seguridad alrededor del complejo
gubernamental capitalino, la lenta actuación de la policía ante los
sucesos en Utoya y la falta de seguridad en la isla.
Muchos se preguntan cuántas personas se hubieran salvado de
emplearse el helicóptero de la policía, o si las autoridades
hubieran contado con mejores botes para llegar a la isla, cuestionó
el diario Aftenposten.
Pese al duelo de las familias afectadas, la isla volvió a abrir
al público este lunes, en tanto unos 130 periodistas de 44 medios de
comunicación nacionales y extranjeros se inscribieron para las
visitas guiadas al territorio, donde radica un campamento juvenil.