El dirigente del autonombrado Consejo Nacional de Transición
(CNT) Mahmoud Jibril prometió hoy renunciar a sus funciones cuando
las tropas insurgentes capturen Sirte, donde resisten leales a
Muamar El Gadafi desde hace casi tres semanas.
Jibril, a quien medios occidentales identifican como el segundo
hombre del CNT o el primer ministro de facto del inexistente
gobierno, ofreció una rueda de prensa conjuntamente con Mustafa
Abdel Jalil, máxima figura del ente opositor, en la ciudad oriental
de Benghazi.
La comparecencia ante periodistas, que dejó entrever un
insistente empeño por disimular las hondas divisiones entre los
sublevados libios, sirvió para anunciar una reestructuración en los
cargos que se repartirán en el pretendido Ejecutivo.
Tanto Jibril como Jalil subrayaron que el futuro gobierno de
Libia será anunciado sólo cuando el país sea liberado, situación
entendida como la toma por parte de los insurgentes de Sirte, la
ciudad natal de El Gadafi donde sus seguidores resisten desde hace
casi tres semanas.
Fuerzas sublevadas y aviones de la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN) recrudecieron este lunes los ataques contra
zonas civiles de la urbe con costa al Mediterráneo, ignorando el
deterioro de la situación humanitaria alertada por la Cruz Roja,
apuntó Prensa Latina.
Según Jalil, la composición del aludido gabinete ya finalizó
después de más de un mes de incertidumbres, aplazamientos y
problemas atribuidos a diferencias internas en el CNT y a
rivalidades tribales, además de que el país continúa dividido y en
guerra.
El exministro de Justicia que traicionó a El Gadafi para unirse a
la oposición armada, afirmó que algunas figuras clave del CNT
mantendrán los puestos asignados hasta ahora, pero se añadirán
nuevos nombres.
Ali Tarhouni se mantendría temporalmente al frente de la cartera
de Finanzas y Petróleo, apuntó Jalil, mientras Jibril reiteró que
continuará en sus funciones hasta que las tropas insurgentes
controlen Sirte y Bani Walid, otro bastión de El Gadafi que resiste
en el sur.
Jibril, quien a menudo ha sido la cara exterior del CNT, subrayó
que no formará parte del que definió como nuevo gobierno libio de
post-guerra, pero evitó abundar en conflictos de liderazgo y otros
pleitos entre las distintas tendencias opositoras.