Holguín metálica

MICHEL HERNÁNDEZ
michelher@granma.cip.cu

Durante tres días del último septiembre, el Festival Metal HG tomó como base de operaciones los escenarios del Pabellón Armando Mestre y otros espacios de la ciudad de Holguín. El encuentro, dedicado al aniversario 25 de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), reunió todos los números para saltar desde el under hacia los primeros planos del circuito del rock cubano. Su cartel convocó a 16 bandas de todo el país que salieron cada noche a la arena como si fueran auténticos gladiadores del metal.

Precisamente la enorme capacidad de vivir al límite los conciertos, puesta de manifiesto por la legión de "rockers" holguineros, ha transformado a esta ciudad en una plaza infalible para las distintas manifestaciones artísticas de la cultura rock.

Encabezados por la presidenta de la AHS en el territorio, Karina Pardo, y el promotor Raúl Cardona, el comité organizador se las agenció para, con gran economía de recursos, preparar un evento que logró cumplir por goleada sus propósitos de otorgarle visibilidad a la "escena rocker" y allanar el camino para que las bandas puedan defender con dignidad sus repertorios en espacios que reúnan las condiciones para ello.

En el cartel, que también albergó conciertos en las tardes, descollaron las presentaciones de las bandas capitalinas Escape, Hipnosis, Agonizer, Ancestor, los avileños de Camada, el ensemble de punk Kallejeros Kondenados y la alineación local Jeffrey Dahmer, que tuvo sobre los hombros la responsabilidad de cerrar el Festival. Para la última fecha, esta escudería holguinera de brutal death gore firmó un contundente concierto con el que demostró que se ha convertido a pulmón en una alineación de respeto dentro de los terrenos del metal cubano.

La sorpresa en esta oportunidad la puso la novel banda cienfueguera Asgard, un grupo que se mueve entre los parámetros cercanos al power metal y que ostenta actualmente un prometedor horizonte de futuro. Eso sí, debe aprovechar cada actuación para poner a prueba los temas de su factoría por encima de la interpretación de versiones de héroes del metal.

En sintonía similar destaca la propuesta multiestilística de la escudería capitalina Treatment Choice, liderada por el vocalista Orlando Armando (Mandy). Deudora de Garage H, la alineación ha incorporado, después de su regreso a la escena a finales del 2008, un enjambre de sonidos que van desde del deathcore y el hardcore hasta los escarceos del metal con la electrónica, coordenadas estilísticas que se acoplan con cierta naturalidad en su diseño sonoro.

Aunque aún se encuentra en esa etapa de invención y búsqueda común a cualquier banda de reciente factura, la formación debe tener cuidado en no enrumbarse hacia el trabajo con fórmulas melódicas orientadas a atrapar con rapidez la atención del público, sino que necesita continuar en ese largo y sinuoso camino —como diría Paul McCartney— que significa defender con convicción una identidad propia en el underground.

 

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