"La
Pelona quiso llevarme, pero conmigo no es fácil", comentó Sara
González con su proverbial sentido del humor y el semblante
iluminado por un irreductible espíritu de lucha.
Sus
admiradores, que son legión en la isla, han estado pendientes de la
salud de la singular y explosiva trovadora. En los últimos meses,
Sara ha sufrido los embates de una grave enfermedad en el aparato
digestivo que la condujo al quirófano. El periodo posoperatorio
también ha sido azaroso, mas no por ello Sara se ha rendido. Una
prueba de ello la tuvo este redactor, quien dialogó con tan querida
artista en el Centro de Investigaciones Médico-Qurúrgicas donde
transcurre la convalecencia.
"Lo importante no es caer, sino levantarse. Nunca ha estado en mi
ánimo la inercia. Aquí en el hospital he descubierto la sensibilidad
artística entre los médicos que me atienden. Uno dibuja, otro canta,
la gente tiene necesidad de expresarse y compartir el arte. Por eso,
hasta acá han venido trovadores muy cercanos a mi trabajo, como
Marta Campos, Heidi Igualada, el dúo Karma, Rita del Prado."
Una guitarra en la habitación es testigo de los afanes de la
trovadora.
"En cuanto sea posible, quiero retomar los proyectos que en los
últimos tiempos me han ocupado. El Jardín de la Gorda, en el patio
del Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado, en el
Vedado, se ha ido convirtiendo en un espacio de diálogo entre la
comunidad y las artes. Más que yo, otros cantan, o dicen poemas,
conversan con la gente. Los amigos pintores han dejado testimonio en
las paredes, con creaciones de muy alto nivel.
"Otra experiencia que me interesa mucho proseguir es la que nos
ha llevado a Diana Balboa, con sus obras de arte, a Ángel Quintero,
con sus canciones, y a mí, a varias ciudades del país. Eso de
conjugar conciertos, exposiciones y encuentros con estudiantes de
las escuelas de arte ha sido muy estimulante para nosotros y pienso
que para quienes no acogen. Es una expedición de reconocimientos
recíprocos, que nos da la medida de cómo la autenticidad es una de
las fortalezas de la vida de los cubanos de estos tiempos."
Entre las contribuciones más notables y recientes de Sara, se
halla la serie discográfica Cantos de mujer. Con el sello Bis
Music ha materializado dos entregas.
"La tercera va en camino. Esta vez con la colaboración del poeta
Sigfredo Ariel hemos seleccionado un repertorio de canciones
escritas por mujeres que pertenecen a varias generaciones. Nadie
calcula, por ejemplo, que Melao de caña, que es uno de los ca-ballos
de batalla de Oscar D’ León, es de una mujer, Mercedes Pedroso,
quien por cierto nació en Güira de Melena, en 1913. En el disco
coincidirá Yamila Orozco, una de los jóvenes talentos de la trova,
con Olga Navarro, a quien todos debemos la canción Estoy aquí de
pie, pero en este caso con una de sus composiciones menos
conocidas. Como siempre, las orquestaciones de Pucho López son
sencillamente estupendas."
En Sara, los principios van por delante. Por ello, de manera
explícita, habló claro y alto:
"Nunca renegaré de mis convicciones. Cada quien es libre de
expresarse como quiera y tomar el rumbo que desee. Hay quienes
penosamente renuncian a la gloria que han vivido. Pero también hay
que respetar, incluso, nuestro derecho a indignarnos. Porque con
todas las imperfecciones e inconformidades, esta Revolución merece
respeto y como parte de ella los artistas y trovadores que nos
entregamos a ella."
Una breve pausa y otra confirmación:
"Nada de lo que hago, y lo saben muy bien quienes me conocen, es
por fama ni riqueza material. Solo pienso a esta hora en seguir
trabajando por la cultura de mi país."