LA PAZ, 26 septiembre.— El gobierno boliviano explicó hoy que la
intervención policial, la víspera, a una marcha indígena que rechaza
una interdepartamental fue para evitar más enfrentamientos
violentos.
En conferencia de prensa desde Palacio Quemado, el ministro del
Interior, Sacha Llorenti, precisó que tras una orden fiscal se
decidió detener y conducir en buses a los participantes en la
caminata, que partió el 15 de agosto de la ciudad de Trinidad con
rumbo a La Paz.
Llorenti recordó que el sábado último los marchistas, sobre todo
mujeres, obligaron a avanzar con ellos y romper un cero policial al
canciller David Choquehuanca, quien había viajado hasta la localidad
de Limoncito para dialogar y escuchar sus demandas.
En esos encuentros, el diplomático intentó sin resultados
convencer a los originarios sobre la necesidad de escuchar a los
pobladores de Yucumo que en una vigilia esperaban detener la marcha,
pero con posibles roces violentos entre los dos grupos de civiles.
Aún así, dijo, los marchistas secuestraron al canciller y lo
utilizaron como escudo humano para romper el primer cerco policial.
La víspera, la Policía utilizó agentes químicos, neutralizó la
marcha y detuvo a varios de sus participantes con excepción de sus
principales dirigentes, entre ellos Adolfo Chávez, líder de la
Confederación de Pueblos Indígena del Pueblo Boliviano (Cidob).
Radio Erbol aseguró en ese momento, logró huir al monte Alejandro
Almaraz, exviceministro de Tierras y un político arrepentido del
proceso de cambio, según el propio Ejecutivo.
Este lunes, en la comunidad de Rurrenabaque (Beni) los indígenas
lograron salirse de la escolta policial y tomaron por la fuerza la
pista del aeropuerto, para evitar el traslado a sus comunidades.
Llorenti dijo a la prensa que ante la retirada de los efectivos
los marchistas se han instalado en la plaza de ese pueblo y aseguran
que continuarán con las medidas de presión que respaldan algunas
organizaciones sociales en otras regiones del país como Santa Cruz,
La Paz y Cochabamba.
Para el gobierno boliviano, tras la marcha se esconden intereses
políticos de sus principales organizadores, respaldados por
Organizaciones no Gubernamentales y la embajada de Estados Unidos.
Entre otras repercusiones de estos hechos sobresalió, según
versiones periodísticas, la carta enviada al presidente Evo Morales
de renuncia por parte de la ministra de Defensa, María Cecilia
Chacón, en oposición a la intervención policial de la movilización
en contra de la carretera que atravesará el Parque Nacional Isiboro
Sécure, en la amazonía.