Insurgentes libios atacaron nuevamente hoy la ciudad de Sirte,
tras un precipitado repliegue que sus líderes justificaron como
"retirada táctica", pese a acentuar la frustración ante la
perseverante resistencia de los leales a Muamar El Gadafi.
Las fuerzas militares del autonombrado Consejo Nacional de
Transición (CNT) volvieron a la carga con el apoyo de la aviación de
la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que
bombardeó áreas del centro de la urbe, pese a que muchos civiles
continúan allí, reporta Prensa Latina.
Residentes que lograron salir culparon a la OTAN y a los miembros
del CNT de provocar sufrimiento en la población, porque los heridos
carecen de medicinas debido a que los hospitales son bombardeados.
La propia alianza atlántica confirmó este lunes haber impactado
numerosos blancos allí, varios de ellos supuestamente militares, con
el alegado fin de proteger a civiles, pero el portavoz de El Gadafi,
Moussa Ibrahim, la culpó de la muerte de cientos de personas
inocentes.
Testigos relataron que eran visibles altas columnas de humo
emanando de la ciudad poco después de escucharse estrepitosas
explosiones provocadas por las bombas de la OTAN y la artillería
pesada de los sublevados, así como por la fiera respuesta de los
progubernamentales.
Personas entrevistadas por canales televisivos regionales
afirmaron que los combatientes de El Gadafi dominan posiciones
estratégicas desde las cuales golpean con efectividad a los
irregulares, que debieron desistir ayer de continuar su avance hacia
el centro de la localidad.
Cohetes, granadas propulsadas, obuses de morteros y
francotiradores son los principales recursos con los que los fieles
a El Gadafi defienden Sirte, su ciudad natal, y Bani Walid, el otro
bastión de resistencia situado al sureste de Trípoli.
Un comandante militar de los alzados negó que hayan sido forzados
a salir a la desbandada de Sirte y alegó que se trató de una
"retirada táctica" después de lograr tres objetivos propuestos, uno
de los cuales presuntamente fue crear un corredor para la salida de
civiles.
Los otros dos propósitos, de acuerdo con la visión de los
opositores armados, fueron asegurar la periferia de la ciudad y
bloquear cualquier posible ruta de escapatoria para los combatientes
pro-Gadafi.
Sin embargo, miles de habitantes de la localidad continúan en
ella con limitaciones en el suministro de alimentos, medicinas, agua
potable y combustible, y expuestos a bombardeos indiscriminados y
cada vez más cruentos de la alianza atlántica, recordó un medio
local.
La misma fuente citó a otro portavoz de los insurgentes que
admitió la magnitud de la resistencia dentro de Sirte y dijo que
eran insuficientes hombres para controlar un territorio donde se
venera al líder libio, cuyo paradero se desconoce desde finales de
agosto.
Por otro lado, la resistencia a la agresión extranjera se
mantiene también en Bani Walid, donde fuentes médicas indicaron que
en las últimas 24 horas el CNT perdió al menos 30 hombres.