El Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos
continuaban este lunes sin alcanzar acuerdo sobre la activación de
fondos emergentes, que garantizarían el funcionamiento del gobierno
federal en el ejercicio económico a comenzar el próximo fin de
semana.
el diario del Capitolio The Hill recordó que entre las medidas
urgentes analizadas por los congresistas destacan el depósito de más
dinero en las casi vacías arcas de las entidades gubernamentales
Agencia para el Manejo de Emergencias y el Cuerpo de Ingenieros del
Ejército, reporta Prensa Latina.
Ambas instituciones reportaron números rojos en sus cuentas de
capitales luego que tuvieron que enfrentar durante los últimos meses
varios grandes incendios forestales, numerosos tornados, y por
último las consecuencias del huracán Irene y la tormenta tropical
Lee.
Los republicanos de la cámara baja pidieron compensar los gastos
por los desastres con recortes en otras carteras estatales, pero los
demócratas del Senado se oponen a estas maniobras financieras y
dijeron que los mecanismos de ayuda humanitaria no deben ser
manipulados.
Al final las acciones se trabaron y los del partido azul -cuya
mayoría controla a la cámara alta- neutralizaron la propuesta
opositora en el hemiciclo anterior con una votación de 59-36 el
pasado viernes.
El paquete monetario ahora en vilo financiaría al estado
norteamericano por lo menos durante las primeras siete semanas del
nuevo año fiscal, que arranca el sábado 1 de octubre.
Por tercera vez en seis meses un riesgo de cierre parcial amenaza
al gobierno del presidente Barack Obama si los dos bandos políticos
en disputa no logran un pacto antes del venidero viernes 30 de
septiembre.
El punto legislativo neurálgico es que los republicanos quieren
refrendar menos ayudas para damnificados que sus contrapartes
demócratas, o buscan que estos auxilios sean descontados de un
programa de la Casa Blanca para promover el uso de energía limpia.
A inicios de agosto último el Senado de Estados Unidos tuvo que
evaluar un compromiso extraordinario con la intención de resolver
temporalmente un conflicto que perjudicó a miles de trabajadores de
la Administración Federal de Aviación (AFA).
El dilema comenzó cuando representantes republicanos pidieron
recortar 16,5 millones de dólares utilizados en subsidios para
pequeños aeropuertos rurales.
Los demócratas se negaron y entonces el contrapunteo
parlamentario entorpeció la liberación del presupuesto de la AFA
para el siguiente ciclo empresarial.
La medida, analizada cuando la mayoría de los congresistas
estaban en vacaciones, terminó con el litigio que mantuvo paralizado
al organismo durante dos semanas y a unos cuatro mil empleados fuera
de sus puestos.
El líder de la mayoría demócrata y senador, Harry Reid, aclaró
que la propuesta no solucionó completamente el problema en la
institución federal, pero al menos propició que los trabajadores
pudieran regresar a sus ocupaciones.