Búfalos echan raíces en El Cangre

Juan Varela Pérez

La empresa bufalina El Cangre, de Güines, en Mayabeque, que hace dos años cuando se dedicaba al bovino estuvo a punto de desintegrarse, hoy muestra una imagen muy diferente en su gestión económica.

Fotos: José Manuel CorreaBárbaro Jorge y Yoandi, dos generaciones que se unen en el cuidado y el desarrollo bufalino.

El balance del 2001, las altas pérdidas y la baja productividad aconsejaban su desintegración. Meses después, en el 2002, empezaron las transformaciones gracias al Programa de Desarrollo Bufalino Lechero y las ideas y aportes de este.

El sistema estuvo acompañado de un intenso bregar organizativo y técnico para amansar animales criados en forma semisalvaje en la costa sur e iniciar la explotación de sus potencialidades cárnicas y lecheras.

El colectivo registra datos que gracias a la aplicación de la agrotecnia muestran gradual ascenso. Sin llegar al tope de sus aspiraciones, logró en el 2010 ampliar el rebaño a 5 620 cabezas y poner a funcionar 41 lecherías con 1 070 953 litros producidos.

Las proyecciones para este año, según el plan, son terminar con 51 lecherías, 1 200 000 litros y suministrar 15,9 toneladas de carne para la planta de Nueva Paz. Hasta el cierre de agosto, las cifras comprometidas se cumplían.

El rebaño de El Cangre tiene lo que necesita para asegurar el futuro de esos animales.

Ya desde mayo de 1983 el Comandante en Jefe Fidel Castro dejó clara las orientaciones que debían regir para llevar adelante este programa: la obtención de búfalas lecheras, la utilización de ese nutritivo alimento para elaborar subproductos, incrementar la masa por año y proyectar la entrega de búfalos cebados.

Un examen nacional deja claro que, salvo excepciones, estos animales no son bien atendidos y están a merced de la espontaneidad. A ello contribuye el mantenerlos en forma silvestre, sin el debido control y el haberse tejido no pocas leyendas sobre los "temibles" búfalos, sin tener en cuenta la atención y exigencia del rebaño.

¿Enemigo o aliado?

Así, lejos de verlos como un aliado del ganadero dadas sus muchas bondades, hablan solo de un peligroso enemigo que arrasa cercas y cultivos y le ocasiona perjuicios a la economía.

Pero esto no sucede en El Cangre. El ingeniero Enrique Rivero, quien lleva cuatro años como director de la entidad, explicó a Granma que, por instinto y necesidad, cuando al búfalo le falta agua y comida, sale a buscarla. Por eso, garantizarles la alimentación es primordial.

No es casual, apunta, que la empresa haya desmontado más de 6 300 hectáreas, hoy limpias y delimitadas para desarrollar la siembra de caña, king grass, guinea y otras leguminosas.

La relación que se establece entre el búfalo y el obrero que lo atiende tiene su alta recompensa: mortalidad inferior al 1%, elevada natalidad y excelente estado físico de los ejemplares —ya atesoran premios en ferias nacionales —y la obtención de más de 150 sementales para todo el país.

Bárbaro Jorge Cuervo, defensor a ultranza del búfalo, tiene a su vaquería como ejemplo: Las condiciones están dadas para incrementar el peso promedio de los animales que van al matadero y los litros de leche por búfala.

Lo primero es aprovechar al máximo los recursos locales, mejorar el ambiente en las instalaciones, asegurar la base alimentaria, el conteo sistemático de la masa y enriquecer, en la medida de las posibilidades, nuestra genética con pies de cría probados internacionalmente.

Enfatiza que así los animales disponen de suficiente agua, comida y sombra, "por lo que no sienten la necesidad de salir en su búsqueda ni amenazar sembrados vecinos".

Quienes duden pueden venir a Mayabeque y comprobar la veracidad de lo que la entidad logra en 12 977 hectáreas, donde predominan suelos pocos profundos, pedregosos, de mal drenaje y limitados para la mecanización.

La juventud tiene un papel protagónico en El Cangre. Yoandi Hernández, está satisfecho con el pago por resultado "pues quienes más aportan más reciben y en esto hay variantes que incluyen a quienes, al cierre de las operaciones financieras y según las ganancias de la entidad, rebasan los 1 200 pesos".

Cuando llegó a la empresa de Mayabeque, conoció que la misión era reproducir la masa bufalina e introducir los mejores ejemplares con semen importado y seleccionarlos adecuadamente para mejorar la especie.

Esto ofrece la posibilidad del desarrollo genético y, a la vez, avanzar en leche y carne.

Los impulsores de la idea abogaron por tener en cuenta la venta a otras entidades del excedente de hembras y sementales.

A la empresa mayabequense producir un peso le cuesta 52 centavos, creció en los nacimientos el 23 % y el 42,4 en la masa total en los últimos dos años, y entre el 2009 y el 2010 aumentó la producción de leche en un 31, 5 %.

Lo anterior sería efímero si no se comportara en alza el crecimiento del rebaño de hembras: de 464 en el 2002 en la actualidad rebasan las 3 600.

Hay avances pero también insatisfacciones. Consideran que según la masa gane en calidad el resto de los indicadores se verán fortalecidos. La introducción de sementales de la raza mediterránea que aporta valores sustanciales recibe, por eso, el máximo de cuidado. No hay discusión: los búfalos echan raíces en El Cangre.

 

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