Tráfico de drogas

Cerrar todo acceso a tierra firme

Miguel Febles Hernández

"Combatientes: Acaba de producirse un recalo de drogas. Nuestros colaboradores en Puesto Viejo divisaron varios bultos por La Quebrada, los cuales, al parecer, contienen marihuana"...

Foto del autorAnte cada aviso de recalo, se despliegan de inmediato las patrullas de revisión del litoral.

La orden del capitán Janno Almenares Torres es recibida por los integrantes del Puesto Fronterizo Cayo Cruz con la certeza de que, en las próximas horas, tendrán mucho trabajo y poco descanso entre el diente de perro y los manglares hasta dejar completamente limpia la zona.

Camagüey es una de las provincias de mayor complejidad en el orden operativo para la lucha contra el narcotráfico internacional, por el enrevesado sistema de pequeñas islas y cayos que cubre sus fronteras marítimas.

Dichos límites son defendidos por el Destacamento de Tropas Guardafronteras de Nuevitas, unidad que cuenta en ambas costas con un fuerte dispositivo militar.

Solo en lo que va del 2011, los combatientes camagüeyanos reportaron el hallazgo de 691,5 kilogramos de marihuana y 4,6 de aceite de hachís, alijos que en su momento fueron puestos a buen recaudo para impedir su introducción, por cualquier vía, al país.

EN LA PRIMERA LÍNEA DE ENFRENTAMIENTO

"Este año ha sido bastante movido en hechos de drogas, cuya cuantía está en dependencia no solo de las operaciones que se frustran, sino también de las inclemencias del tiempo y del curso de las corrientes marinas", informa el capitán Janno Almenares Torres, segundo jefe del Puesto Fronterizo Cayo Cruz.

Desde la guarnición, ubicada a 54 kilómetros del enclave de Jigüey, "debemos proteger un frente de 96 kilómetros, con extremos en Mégano Chico, al oeste, y Cayo Montañés, al este, además de toda la cayería interior. La misión es realmente compleja, pero nuestros combatientes la asumen con total decisión, a pesar de la lejanía y lo adverso del entorno", indica el oficial.

En ello coincide el soldado Iván Ventura Pérez, quien desde lo alto del punto de observación visual sigue con atención la travesía de un buque mercante por el Canal Viejo de Bahamas:

"Ser guardafrontera es sinónimo de sacrificio: en vigilia permanente, alejados de la familia y de los amigos ... Sin embargo, nos reconforta el saber que cumplimos una misión muy importante en la defensa del país."

La vida en campaña y el entrenamiento constante transforman a jóvenes de 18 y 19 años, sin experiencia militar alguna, en diestros combatientes.

NO HAY TIEMPO PARA ABURRIRSE

Los fuertes ladridos de Messi, la mascota del campamento, anuncian con tiempo suficiente la cercanía de intrusos al Puesto Fronterizo Carabela, ubicado en el extremo occidental de Cayo Sabinal, a 55 kilómetros de la ciudad de Nuevitas.

"Esa perra doberman es un combatiente más", dice sonriente el capitán Juan Carlos Toirac de la Paz, mientras explica las misiones de la pequeña unidad bajo su mando en el frente de responsabilidad, que se extiende desde Cayo Montañés, al oeste, y Faro Maternillo, al este.

"El enfrentamiento al narcotráfico y la respuesta operativa a esta peligrosa actividad, afirma, han incidido en la disminución gradual de los hechos respecto a años anteriores, aunque en modo alguno ello conlleva a bajar la guardia. Tanto es así, que el último recalo lo tuvimos, precisamente, a finales de agosto."

Lo atípico de este tipo de unidades, por su ubicación aislada y distante, se suple en buena medida con el espíritu emprendedor de cada uno de los soldados.

"Aquí no hay tiempo para aburrirse, pues los días se nos van entre las misiones de patrullaje, las guardias, las clases y las labores de limpieza, claro, combinado todo eso con momentos de descanso que aprovechamos para ver televisión, jugar fútbol, echar una partida de dominó o pescar", afirma Osmeiky Estrada Infante.

Casi contemporáneo con sus subordinados, y muy parecido en sus gustos y aspiraciones, el primer teniente Diure Rivas Suárez siente cada día que la decisión de formarse en mando táctico de las Tropas Guardafronteras fue acertada:

"Saber que con nuestro actuar cotidiano impedimos que personas sin escrúpulos se apoderen de los alijos de drogas para comercializarlas dentro del país, es algo que nos motiva a mantenernos firmes en este frente de combate."

 

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