Agricultores estadounidenses del estado de Alabama esperan hoy
pérdidas millonarias en sus cosechas si es ratificada una ley
migratoria que prohíbe la contratación de mano de obra de
inmigrantes.
Los promotores de la normativa con estrechos vínculos con grupos
conservadores republicanos, como el denominado Tea Party, aspiran a
que la medida convierta en infractor de un delito a quien a
sabiendas contrate o asista a personas si éstas carecen de permiso
para residir legalmente en el país, reporta Prensa Latina.
La jueza federal Sharon Blackburn aplazó la entrada en vigencia
de la ley hasta que decida si es constitucional o no.
Los simpatizantes del plan alegan que los estados deberían tener
el derecho a combatir la inmigración ilegal en ausencia de acciones
del gobierno federal.
La víspera decena de productores agrícolas alertaron durante un
acto al norte de la ciudad de Birmingham de las consecuencias de
aprobar esta medida.
Según dijeron sus cosechas dependen del trabajo de los
inmigrantes, en especial de los trabajadores hispanos que cosechan
vegetales y otros productos agrícolas y que ahora se alejan del
estado, intimidados por este tipo de acciones judiciales.
Los afectados hablan de su fracaso en contratar ciudadanos
estadounidenses para estos trabajos, pero estos no parecen alentados
a sudar en el campo y a ensuciarse aun cuando los salarios son
mayores al mínimo.
Wayne Walter, directivo de Agricultura, aseguró que las
autoridades estatales temen que las pérdidas económicas alcance
decenas de millones de dólares si los agricultores no pueden hallar
suficiente mano de obra.