Diferentes sectores en Chile criticaron el plan del gobierno
denominado Salvemos el año escolar, que obligaría a unos 70 mil
estudiantes a repetir el curso.
El presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad
Católica y vocero de la Confederación de Estudiantes de Chile,
Giorgio Jackson, rechazó el programa gubernamental y consideró un
contrasentido que llame a dialogar y a la vez anuncie que miles de
jóvenes perderán el año, reporta Prensa Latina.
Jackson ratificó la convocatoria al paro nacional del próximo
jueves en demanda de educación pública y gratuita y remarcó que los
actores sociales quieren dialogar, pero sobre la base de garantías
mínimas.
Lo único que pedimos fue garantías mínimas sin dobles agendas,
subrayó el líder estudiantil en alusión a su reclamo de paralizar
los trámites en el Congreso en torno a proyectos de ley sobre el
tema educacional mientras transcurriera la mesa de discusión,
solicitud desaprobada por el Ejecutivo.
Por su parte el concejal socialista por la comuna de Santiago,
Ismael Calderón, indicó que el alcalde de la capital Pablo Zalaquett
y el ministro de Educación, Felipe Bulnes, no tienen facultad alguna
para decretar la repetición del curso de los alumnos no inscriptos
en el programa "Salvemos el año escolar".
Fundamentó al respecto que son las instituciones docentes con sus
claustros de profesores las que deben decidir cómo examinar a los
estudiantes y cómo actuar con la flexibilidad requerida para evitar
que el alumnado sea afectado por mecanismos burocráticos.
En opinión de Calderón, el citado plan sólo busca amedrentar al
estudiantado y desmovilizar la protesta social.
Concordó con ese punto de vista el reconocido comentarista local
Alejandro Guillier, quien insistió en la idea de que sean los
directores de colegios y los profesores quienes estudien y
determinen el calendario de exámenes de los educandos.
Esta idea de inscribirse para salvar el año escolar que es a lo
que se refiere en esencia el plan del gobierno y que sacrifica a 70
mil jóvenes parece una especie de castigo contra los estudiantes por
su participación en marchas, paros y tomas de escuelas, opinó
Guillier.
Es cómo si hubiera un doble juego por parte de La Moneda, graficó
el analista político: Por un lado negocio y por el otro te castigo.