A 46 ascendieron hoy los muertos por dengue en la ciudad
paquistaní de Lahore, donde recientes lluvias y una débil campaña de
fumigación pueden crear un perfecto caldo de cultivo para la
propagación de la enfermedad.
Las autoridades sanitarias alertaron que a esos factores se suma
una red hospitalaria incapaz de atender a las más de seis mil
personas infectadas con el virus y a las miles que hacen cola frente
a los centros asistenciales porque se creen contagiadas.
El Departamento de Salud de la provincia de Punjab, a la que
pertenece Lahore, pidió a la ciudadanía concurrir a los hospitales
solo si la fiebre persiste por dos o tres días, y limitó a uno el
número de acompañantes de los pacientes, indicó la televisora Geo
News.
Aunque la gente con menos recursos ha sacado sus ahorros para
procurarse tratamiento en las clínicas privadas, éstas también se
han visto desbordadas por la oleada de pacientes.
Un gran número de personas, entretanto, sigue lamentando que a
sus barrios no acabe de llegar la campaña de fumigación contra el
agente transmisor de la enfermedad, el mosquito Aedes aegypti, pese
a las órdenes cursadas en ese sentido por el gobierno.
La desesperanza imperante en Lahore fue expuesta con crudeza por
el ministro de Información y Radiodifusión, Firdous Ashiq Awan.
El terrorismo ya tiene a las personas confinadas a sus casas, y
ahora el monstruo del dengue las amenaza. Todos los sectores de la
sociedad deben ayudar al gobierno a sacar a la gente de semejante
estado de tensión, dijo.
La víspera, al participar en el propio Lahore en una conferencia
nacional de respuesta al dengue, el primer ministro Yousuf Raza
Gilani reconoció que el país carece de un mecanismo capaz de
controlar epidemias como esa.
Gilani decidió no viajar a Nueva York para participar en la
reunión de la Asamblea General de la ONU, a fin de supervisar las
labores de rescate en la sureña provincia de Sindh, donde las
inundaciones se han cobrado más de 250 vidas y la situación
sanitaria es alarmante.
El consumo de aguas contaminadas y la proliferación de mosquitos
en el territorio han desatado focos de enfermedades y conformado una
situación ante la cual las autoridades sanitarias locales se
confesaron impotentes dados sus limitados recursos, advirtió Prensa
Latina.
Según agencias especializadas de Naciones Unidas, en la provincia
se han detectado 36 brotes de enfermedades diarreicas y otras como
la malaria y la hepatitis. Se teme que pueda sobrevenir una
propagación del cólera, un flagelo latente en distintas zonas del
país.