Pero no es del todo así. Si vamos a detallar lo acontecido en
cada salida, salta a la vista que en los dos primeros partidos la
ofensiva cubana no fabricó carreras en el primer tercio, a pesar de
contar en los dos primeros turnos de la alineación con jugadores
veloces y de buen tacto: Rusney Castillo y Olivera el jueves, y el
binomio Giorvis Duvergel-Aledmis Díaz un día después.
Es una premisa de toda selección tomar la delantera desde el
capítulo inicial, pues así se presiona al contrario. Además, en el
béisbol moderno ya casi nadie depende de un solo lanzador y, por
regla general, el relevista intermedio y el cerrador imponen un
cambio en el pitcheo, muchas veces difícil de descifrar en los
últimos innings del juego.
Alfonso Urquiola lo dice y lo repite constantemente: "no se puede
jugar al batazo, el nivel del béisbol se ha elevado en todo el
mundo". A pesar de esa filosofía, en los cuatro choques efectuados
de jueves a domingo los dueños de casa han robado en una sola
ocasión, mientras sus rivales han conseguido cinco estafas, a pesar
de ser más lentos en el corrido de las almohadillas.
A la defensa, más de un tiro a la goma ha sido innecesario, con
lo cual los rivales consiguieron una base extra. Un estratega del
béisbol afirmó en una ocasión que la mayoría de los choques se
pierden por un mal corrido de bases o por las deficiencias en los
tiros de los jardines.
Falta ya poco para el inicio de la XXXIX Copa Mundial. El equipo
que en definitiva se escoja estará en excelentes condiciones para
discutir el pase a la final. Pero aún hay detalles por precisar.