La Cámara de Diputados de Italia someterá a votación hoy un
severo plan de ajuste del gobierno para lograr el equilibrio
presupuestario, que ha suscitado el rechazo de la oposición y de las
centrales sindicales.
El primer ministro, Silvio Berlusconi, expresó su confianza
absoluta en que el Parlamento apoyará el proyecto, por valor de 54
mil millones de euros, con el cual busca calmar a los mercados y
lograr el equilibrio de las cuentas públicas en 2013.
En un fugaz viaje a Bélgica y Francia, efectuado la víspera,
Berlusconi defendió su programa y aprovechó para arremeter contra la
oposición por sus críticas a los planes del gobierno.
Tanto partidos opositores, como la Confederación General Italiana
del Trabajo (CGIL), se oponen a la política del primer ministro
porque significará un nuevo asalto a los bolsillos de los italianos,
afectados ya por otro ajuste aprobado en julio pasado.
El nuevo proyecto prevé un incremento del 20 al 21 por ciento en
el Impuesto al Valor Agregado, con el fin de recaudar cuatro mil
millones de euros anuales.
Contempla también el retraso en la edad de jubilación para las
mujeres, equiparándola con la de los hombres hasta los 65 años, y un
gravamen del tres por ciento sobre las rentas que superen los 300
mil euros anuales.
Otra de las medidas rechazadas por los sindicatos es la
posibilidad de anular el artículo 18 del Estatuto de los
Trabajadores, lo cual provocará un aumento de los despidos, señaló
Prensa Latina.
El plan, aprobado ya por el senado, ocasionó la semana pasada una
ola de huelgas y manifestaciones, convocadas por la CGIL, que se
extendieron por todo el país.
La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi
Pillay, criticó las políticas de ajuste aplicadas en Europa para
contener la crisis de la deuda porque conllevan retrocesos de los
derechos económicos, sociales y culturales.