WASHINGTON. — Miles de millones de dólares del contribuyente
estadounidense se gastan en el envío de diplomáticos y otros civiles
a Afganistán sin la adecuada comprensión de en qué se emplea el
dinero, revela hoy un informe.
Ningún organismo evalúa integralmente esos costos, mientras las
cifras siguen subiendo, concluyen en el texto el inspector general
especial para la reconstrucción de Afganistán y el inspector general
del Departamento de Estado.
De acuerdo con el análisis, no existen mecanismos oficiales para
el control del financiamiento, el cual se basó solamente en las
comunicaciones informales, tales como correo electrónico y
reuniones.
Esas condiciones incrementaron el riesgo de que el dinero no se
invirtiera en la finalidad prevista, acota.
El documento destaca como ejemplo que unos 3,5 millones de
dólares fueron transferidos por la administración de Barack Obama al
Departamento de Transporte, sin el conocimiento adecuado de su
destino y nunca se utilizaron.
Además se reconoce que hay un aumento dramático en el número de
civiles del gobierno de Estados Unidos que sirven en Afganistán.
La cifra se elevó de 320, en 2009, a mil 40 este año.
Anualmente sufragar a un empleado estadounidense en territorio
afgano cuesta anualmente entre 410 mil dólares y 570 mil, sin contar
los gastos de infraestructura y seguridad.
A finales de agosto la Comisión de Contrataciones en Tiempo de
Guerra reveló que entre 31 mil y 60 mil millones de dólares del
erario estadounidense fueron malgastados y defraudados al
contribuyente en las guerras de Irak y Afganistán en la última
década.
Todo debido a la escasa supervisión de los contratistas, una
planificación deficiente y la corrupción, señaló el reporte entre
las principales causas.
El conflicto en la nación centroasiática, el más largo en que se
ha involucrado Estados Unidos, ocasionó hasta la fecha mil 760 bajas
fatales a las tropas del Pentágono desde el inicio de la invasión a
ese país en 2001.