Miles de personas se manifestaron en Bagdad, Falluja y otras
ciudades de Irak para demandar mejores servicios, reformas
políticas, el fin de la corrupción y la retirada de las tropas
estadounidenses del país, informó Prensa Latina.
En medio de severas medidas de control aplicadas por las fuerzas
de seguridad, los inconformes se concentraron en la Plaza Tahrir de
Bagdad, donde se registraron enfrentamientos a raíz de agresiones a
los participantes, sin que interviniera la policía.
Medios locales reseñaron que miembros de corrientes políticas
opuestas a las marchas antigubernamentales increparon a los
protestantes para instarlos a deponer su actitud, una escena que
también se repitió en la occidental ciudad de Falluja. Cientos de
activistas de esa urbe, en su mayoría jóvenes desempleados,
intelectuales, jefes tribales y políticos se pronunciaron por el
derrocamiento del gobierno de la provincia de Al-Anbar, de la cual
Falluja es la mayor ciudad.
Algunas de las pancartas enarboladas demandaron la paralización
de los trabajos en la terminal kuwaití Mubarak, motivo de fricciones
entre ambos países árabes, así como una exhortación a la ONU para
intervenir y poner fin a incidentes fronterizos con Irán y Turquía.
Los jóvenes iraquíes exigieron el procesamiento judicial de todo
el personal administrativo corrupto y denunciaron la detención
arbitraria de personas inocentes.
Las manifestaciones fueron significativas también en Kut, capital
de la provincia sureste de Wassit, donde las fuerzas policiales
fueron puestas en alerta tras las plegarias musulmanas del mediodía.
Los activistas suscribieron las reivindicaciones de Bagdad y
otras ciudades, aunque pusieron énfasis en la necesidad de aplicar
reformas políticas y que el gobierno del primer ministro Nouri Al-Maliki
se mantenga inamovible respecto a la salida de las tropas
norteamericanas.
Washington y Bagdad suscribieron en diciembre de 2008 un acuerdo
que estipula la retirada total, a finales de este año, de las tropas
estadounidenses que están en Irak desde la invasión de marzo de
2003, pero el Pentágono presiona para dejar aquí unos tres mil
efectivos.
La Comisión de Alta Seguridad de Wassit adoptó medidas para
contener los ciudadanos que se manifestaron frente a los edificios
gubernamentales, reforzó la inspección de carros y la revisión de
los documentos de identidad. Asimismo, anunció que no permitirá
acciones callejeras a ningún bloque político para impedir se
infiltraran miembros del ilegalizado partido Baas (con el que
gobernó Saddam Hussein) o terroristas.