Robeisis Ramírez, de 18 años, y Yosvani Veitía, de 19, asistirán
en Guadalajara a sus primeros Juegos Panamericanos, muy posiblemente
tras competir en el Campeonato Mundial de Bakú (del 22 de septiembre
al 10 de octubre), lo que tiene gracia porque hace un año,
justamente allí, ambos alcanzaron medallas en otra justa boxística
del orbe, como juveniles. Tan meteórico ha resultado su ascenso
desde entonces.
Robeisis, de hecho, se convirtió casi automáticamente en la
principal carta del entrenador Rolando Acebal en la nueva división
de los 52 kg, donde hoy día no hay quien le haga sombra entre los
púgiles del patio. "En realidad, comencé por puro embullo y mira
donde estoy", comenta.
Catalogado desde bien temprano como una estupenda promesa —tenía
diez años cuando el medallista nacional Jorge Luis Fermín lo captó
en la Ciudad nuclear cienfueguera—, Robeisis irrumpió en el universo
del cuadrilátero barriendo a sus rivales hasta eslabonar 129 peleas
invicto.
En la 130 vio fugarse el título mundial de cadetes en Armenia,
donde hubo de conformarse con un bronce en el 2009; pero un año
después no dejó duda. Se adjudicó la corona juvenil de los 54 kg en
la capital de Azerbaiján sobre el indio Shiva Thapa y repitió luego
la dosis en los I Juegos Olímpicos de la Juventud, en Singapur.
De ahí que ahora no teme mostrarse ambicioso en sus metas
inmediatas: "Una medalla en Bakú, la clasificación olímpica para
Londres’12 y el oro de los Juegos Panamericanos en Guadalajara",
escenario este último donde espera tomar revancha del dominicano
Dagoberto Agüero, quien lo venció en el primer torneo eliminatorio
de Cumaná, Venezuela.
Así y todo, sabe muy bien que el Mundial será especialmente duro:
"A la mayoría de los rivales no los conozco, porque solo llevo un
año compitiendo a nivel de mayores, pero me estoy preparando para
eso".
Otro que bien baila sobre el ring es el espirituano Veitía,
minimosca zurdo que destaca por su estilo a la riposta, gracias a su
excelente esquiva y una velocidad de movimientos envidiable como
demostró en el pasado Torneo Strandzha, en Bulgaria, al coronarse
sin tolerar siquiera un punto en contra.
Aunque enrumbó sus primeros pasos en el judo —en el que según
cuenta tampoco era malo—, finalmente terminó permutando del tatami
al cuadrilátero, donde coincidió con Robeisis en una final 13-14
años. Y si bien perdió aquel combate a tan solo tres meses de
haberse iniciado en el boxeo, su potencial no pasó inadvertido para
los entendidos, por lo cual después de agenciarse un bronce en la
lid juvenil de Bakú bajo las órdenes del profe Humberto Horta, fue
admitido de inmediato en la preselección nacional de mayores.
A diferencia de Robeisis, a Yosvani le costó un poco más ganarse
el puesto en la escuadra principal. Como le dijo su entrenador meses
atrás: "Tú no eres el hombre para este año". Así que no intervino en
el certamen clasificatorio de Cumaná para los Panamericanos.
Pero quiso el destino que Cuba no lograra el boleto en su
división, por lo que al llegarle su oportunidad no la dejó pasar y
en Quito obtuvo el pasaje a Guadalajara. Mientras, poco después en
el Cardín demostró que es el hombre a derrotar en los 49 kg, tras
vencer al capitalino Daniel Matellón, un rival con el que asegura:
"No pienso perder más".
Y así se prepara para seguir los pasos de Maikro Romero y Mario
Kindelán, sus dos ídolos, aunque también siente especial admiración
por el bólido jamaicano Usain Bolt. No en vano, a la velocidad de
este, espera saltar, junto a Robeisis, a los planos estelares.