Como
un suceso histórico, en el cual reconocerán intereses comunes y
cifrarán esperanzas conjuntas, calificó su organizador principal, el
realizador cubano Rigoberto López, la celebración desde el lunes 12
hasta el viernes 16 en La Habana del Encuentro de Cineastas de
África, el Caribe y sus Diásporas.
Al frente de la Coordinación de la Oficina de la Muestra
Itinerante de Cine del Caribe, López, autor del largometraje
Roble de olor, declaró a Granma que la convocatoria "tuvo
una acogida muy cálida por parte de los colegas del continente
africano, quienes esperan en la capital cubana encontrar un espacio
para intercambiar experiencias acerca de las realidades y los
desafíos en la construcción de cinematografías nacionales, muchas
veces en condiciones precarias, y encontrar una comunicación con
públicos que esperan ver reflejadas sus identidades en la pantalla".
Entre las personalidades que confirmaron su presencia están
Manssur Sora Wade, presidente de la Asociación de Cineastas de
Senegal; Moussa Ouane, director general del Centro Nacional de
Cinematografía de Mali, y los destacados realizadores Mahamat Saleh
Haroun (Chad), Mama Keita (Senegal) y Cheick Omar Sissoko y
Souleymane Cissé (Mali).
Deben aportar puntos de vista interesantes al debate, que se
desarrollará mediante paneles, a efectuarse en el Salón Vedado del
Hotel Nacional, el profesor Manthia Diawara, director del Instituto
de Estudios Afroamericanos de la Universidad de Nueva York; Zozímo
Bulbul, director del Festival de Cine Negro de Brasil; y Carla
Foderingham, directora ejecutiva de la Compañía Fílmica de Trinidad
y Tobago.
Como invitado especial a una de las sesiones viajará a mediados
de semana a La habana el reconocido actor y activista social
norteamericano Danny Glover.
El encuentro se hará acompañar por una Semana de Cine Africano,
cuyos programas se proyectarán en la sala Chaplin y en recintos de
otras 11 provincias del país.
Esa muestra quedará inaugurada en la sede de la Cinemateca de
Cuba el próximo lunes a las 8:30 p.m. con la exhibición de El
hombre que grita, del chadiano Mahamat Saleh Haroun, calificado
como un extraordinario reflejo de la situación de ese país
centroafricano a través del prisma de un antiguo campeón de
natación.