"Para
mí siempre fue un espejo en el cual mirarme para tratar de
reproducir sus valores, su ejemplo de humildad", comentó a Granma,
en nombre de su familia, el joven Emilio Utrera, nieto del General
de Cuerpo de Ejército Julio Casas Regueiro.
"Con la familia era muy atento; siempre estaba en el momento
correcto para dar un consejo, y sobre todo para dejarnos claro que
las cosas había que ganárselas por uno mismo y con mucho esfuerzo".
A pesar de su alta responsabilidad y trascendencia pública lo
caracterizaba una gran modestia, resaltó. Se pasaba mucho tiempo
trabajando y era muy exigente en este sentido. Todos sus compañeros
aseguran que era un gran jefe, estaban contentos de tenerlo como
compañero. El comentario de "¡qué hombre hemos perdido!" es el que
más a menudo ha llegado a la familia.
"Muchos sienten orgullo por haber tenido la oportunidad de
trabajar con él, de beber de su experiencia; nosotros, por haberlo
tenido como padre y abuelo".
Ejemplo
de revolucionario
Para el Héroe de la República de Cuba, coronel Orlando Cardoso
Villavicencio, el General Julio Casas "es ejemplo de cómo debe ser
un verdadero revolucionario. Como dijo Raúl tenemos que seguir su
ejemplo, y multiplicarlo". Hombre modesto y afable, muy exigente,
caracterizado por su proverbial sencillez.
Combatiente
ejemplar
La teniente Daymarelis Oliva Amaró considera un compromiso para
las nuevas generaciones rendirle tributo a un ejemplar combatiente
de las FAR y la Revolución, quien lo dio todo por lograr nuestras
conquistas y siguió las ideas de Fidel y Raúl. Por eso "pueden
contar con nosotros, porque estamos dispuestos a mantener las
conquistas que ellos lograron".
Identificado
con quien lo merecía
Reinaldo Pérez Leonard, de la ECOA 66, aseguró que no podía dejar
de asistir a esta muestra de cariño y respeto al General Julio
Casas, pues como parte del pueblo de Cuba, se siente identificado
con un hombre que hizo tanto por este país. Declaró el orgullo de
poder estar ahí en nombre de sus compatriotas, lo cual considera,
sobre todo, un deber, ya que a un hombre de su talla no era posible
dejar de rendirle honores.
Conmovida
A muchos la emoción les ahogó las palabras. Este fue el caso de
Manuela Núñez Blanco, especialista en Atención al hombre. Se
reconoció conmovida por rendirle homenaje a un hombre tan valeroso y
modesto a la vez. Tanto así, que la mayoría de sus horas de
protagonismo las pasó en el anonimato; poco se había divulgado de su
quehacer, pero todos reconocen su obra, argumentó.
Testimonio
de continuidad
En opinión de Luis Morlote Rivas, presidente de la Asociación
Hermanos Saíz, señaló que el tributo es una muestra del compromiso
de los jóvenes cubanos con la Revolución, testimonio de su
continuidad histórica y dijo: "Hemos llegado hasta aquí para
patentizar, en nombre de la juventud cubana, el dolor que sentimos
por la pérdida de un hijo de este pueblo, fiel al Partido y a la
Revolución".
Compromiso
de la joven generación
La pionera Celia Melba Montané, acompañada de sus padres, expresó
el orgullo de poder estar allí en nombre de los pioneros cubanos, y
en particular de sus compañeros de la Escuela Eliceo Reyes, del
capitalino municipio de Playa, pues sentía el deber de acompañar a
sus padres a rendirle honores a un hombre ejemplar.
Seguidores
de su obra
Entre los representantes de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos
de Guanabacoa que asistieron al homenaje, los estudiantes Carlos
Luis Carballido y Alexa Marcos expresaron su sentir por la pérdida
del Ministro de las FAR, y aseguraron el compromiso de seguir su
ejemplo, como hombre honesto y trabajador, cualidades que lo
distinguieron siempre.
Una
vida intachable
"Para quienes lo conocieron y tuvieron la oportunidad de
compartir su quehacer diario, y para quienes no lo conocieron,
constituye un compromiso asistir al tributo de un hombre como el
General Julio Casas Regueiro. Ejemplo para todos, quien mantuvo una
vida intachable como militar, dirigente político y revolucionario",
asegura Juan Domingo Carrizo Estévez, rector de la Escuela
Latinoamericana de Medicina, quien asistió en compañía de los
trabajadores del centro.
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