LONDRES, 6 septiembre.— Recientes relevaciones que implican otra
vez a los servicios secretos británicos externos (MI6) en la
colaboración con la CIA en detenciones y torturas a prisioneros
inquieta hoy al gobierno del primer ministro David Cameron.
Se trata de las confesiones formuladas recientemente por uno de
los líderes de las fuerzas contrarias a Muammar El Gadafi que
ocuparon Trípoli, Abdul Hakim Belhaj, quien denunció que el MI6
conocía de las torturas a los detenidos ilegalmente por supuesto
terrorismo.
Belhaj dijo que fue detenido, torturado y enviado a Libia con
ayuda de los servicios secretos británicos. Ellos lo sabían y no
hicieron nada para ayudarme, afirmó en declaraciones que reproduce
este martes el periódico The Guardian.
El entonces declarado enemigo por la Agencia Central de
Inteligencia de Estados Unidos fue secuestrado y encarcelado en 2004
en Tailandia como líder del Grupo de Lucha Islámico Libio,
relacionado con la organización terrorista Al Qaeda, según reseñó el
fin de semana el periódico The New York Times.
Al demandar una investigación sobre lo ocurrido, el ahora
protegido de la OTAN reveló cómo un equipo de interrogadores
británicos hizo ver que entendían lo que él decía y permitieron que
lo torturaran.
En opinión de la prensa, este caso aumentará las presiones de la
opinión pública sobre el Ejecutivo porque se revelen más detalles de
la participación de Reino Unido en las entregas ilegales de
prisioneros, en los vuelos secretos de la CIA y las torturas desde
2001.
Al respecto, Cameron apuntó que las nuevas revelaciones serán
investigadas en el contexto de la comisión especial creada en 2010
para esclarecer las denuncias de ciudadanos británicos,
exprisioneros de Guantánamo.
The Guardian señala que no está claro si los servicios secretos
MI5 y MI6 informaron de estas cuestiones a la investigación actual,
manejada con muchas reservas por el Gobierno.
Fuentes consultadas por el medio dijeron desconocer detalles
sobre las operaciones en Libia con los prisioneros.
Documentos pertenecientes al parecer al MI6 hallados en un
edificio gubernamental en Trípoli mantienen en vilo al gobierno, ya
que no solo refieren la entrega de Belhaj sino de un segundo
prisionero, secuestrado por la CIA.
En los interrogatorios participaron también oficiales de
inteligencia de Alemania, Italia y Francia, según confesó el líder
rebelde libio.
Grupos británicos de derechos humanos y abogados que representan
a las víctimas de torturas y entregas extrajudiciales denunciaron la
investigación gubernamental como una farsa por el secretismo, la
manipulación de informaciones y falta de transparencia.