¿Casualidad u obligación? Arístegui soltó la injerencista frase
frente a los asistentes a la conferencia-coloquio sobre la relación
entre España y Estados Unidos en el marco del curso de verano de la
Universidad Complutense en San Lorenzo de El Escorial.
Conocido es por todos el esfuerzo que realiza ese partido español
por mantenerse entre los agraciados de Washington, aunque para ello
continúe adoptando una sumisa relación de subordinado-jefe. Su
figura más representativa, José María Aznar, visita frecuentemente
EE.UU., donde sostiene intercambios con el poderoso lobby sionista
de ese país, para influir entre otros asuntos, a favor de un Israel
que asesina palestinos.
Las declaraciones de Arístegui ejemplifican el servilismo del PP
hacia Estados Unidos y muestran la verdadera "democracia" que
predican estos señores, al incitar a un conflicto armado en una
nación libre y soberana como Cuba, que hace mucho tiempo definió
como único camino posible el socialismo.
¿Qué moral hay para exigir democracia si los manifestantes en su
país justamente están indignados por el sistema en que viven, al
cual llaman democrático? ¿Qué moral hay, si esos que se manifiestan
de manera pacífica han sido brutalmente reprimidos?
No es democracia lo que promueve el PP sino una repudiable
política de ultraderecha. Un claro ejemplo es la actual Ley de
Educación, conocida como LOU, una reforma privatizadora de la
enseñanza, que desde su puesta en vigor en el 2002, desató varias
manifestaciones, dejando numerosos detenidos y bajo proceso penal a
jóvenes que ni siquiera estaban en los actos.
Y justamente las ventajas que los especialistas le dan al PP de
cara a los próximos sufragios, le arrancaron a Arístegui otro dardo
en forma de amenazas contra Cuba, al expresar que cuando su partido
tome el poder las relaciones bilaterales serán "con mano dura".
¿A quién quiere intimidar este señor? Su guapería barata volverá
a estrellarse contra los eternos principios que Cuba ha seguido en
sus relaciones diplomáticas, basadas en el respeto mutuo y la no
injerencia en los asuntos internos de los países, algo de lo que
carece el PP.