La cita boricua que cerró la década de los noventa había sido la
última presentación de un elenco varonil en estas lides que reúnen a
lo mejor del baloncesto de América. En aquella versión, al igual que
ahora, Cuba se encontraba en la llave A, pero acompañada por Estados
Unidos, Canadá, Argentina y Uruguay, efectuando su mejor partido
frente a este último conjunto a pesar de caer en tiempo extra
(84-87). De ahí en adelante eslabonó tres reveses a hilo sin
conseguir el triunfo, lo cual le costó despedirse del certamen.
Doce años después, y con un plantel joven que promedia 23 años
entre sus integrantes, la escuadra antillana regresa de la ciudad
marplatense con idéntico balance negativo tras ceder ante República
Dominicana (60-90), Venezuela (69-106), Canadá (62-84) y Brasil
(83-93), pecando muchas veces por su inexperiencia internacional.
Los rivales supieron burlar las defensas presionantes
encomendadas por el técnico Ariel Amarillo, lo que unido a nuestras
fallas ofensivas, sobre todo en los triples (24 %), dio al traste
con los resultados. En cuatro desafíos el quinteto cubano tuvo el 40
% de efectividad desde la media distancia y el 73 % en los tiros
libres, totalizó 274 puntos (más de 68 por juego, como promedio),
bajó 122 rebotes (85 defensivos y 37 ofensivos), proveyó 32
asistencias y robó igual número de balones.
Aunque era un hecho difícil, el pensamiento optimista nos hacía
presagiar al menos un triunfo en esta primera fase, pero insertarse
en ese nivel no es tan sencillo como parece, sobre todo cuando se
lleva más de una década fuera de este escenario competitivo. No se
logró el objetivo de ubicarse entre los ocho mejores del continente,
pero la participación de nuestra escuadra ha de constituir una
experiencia enriquecedora con vistas al futuro. El camino aún es
largo pero ya se dan los primeros pasos en aras de conformar un
equipo competitivo que juegue al máximo nivel.