Un retrato de la identidad cubana a través de la palabra se
muestra por estos días en la ciudad de Santiago de Cuba, donde la
Bienal y el Simposio de Oralidad desnudan esencias, componentes y
costumbres de la nación.
Narradores y estudiosos de esa tradición literaria de todas las
regiones de la Isla destacan la vigencia del legado que mantiene en
la memoria colectiva la herencia antihegemónica y descolonizadora de
su cultura popular.
Fábulas, leyendas, refranes y mitos contados a través de varias
generaciones exponen el folclor y la historia de un pueblo
heterogéneo donde resiste el legado africano, la influencia europea
y el repertorio propio que retrata aspectos del paisaje, la
espiritualidad y la realidad social e identitaria.
En su octava edición el encuentro está dedicado al declamador
Luis Carbonell, conocido como el Acuarelista de la Poesía Antillana,
quien desentrañó e interpreta todo el ritmo y los matices de la
poesía de la Isla
Asimismo comparte el homenaje la conga santiaguera, una
manifestación de música y danza que en su complejo incluye
estribillos sobre la realidad, las preocupaciones y el devenir de su
pueblo que surgen de manera espontánea al calor del ritmo de
tambores.
Hasta el próximo 11 de septiembre, presentaciones y desfiles de
narradores ocurrirán en las calles santiagueras acostumbradas al
teatro de relaciones, al pregón - sin dudas uno de los exponentes de
la tradición oral-, y donde el son pervive como manifestación
popular.
Las salas de teatro, la sede del Comité Provincial de la Unión de
Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), escuelas y hospitales también
acogerán a esa fiesta de la palabra.
Conferencias, paneles e intercambios mostrarán el estado e
importancia de ese legado para la identidad regional.