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] debo abandonar inmediatamente el cargo de Ministro de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias que he desempeñado desde el mes de octubre
de 1959. Desde luego, me considero con el derecho de ponerme de vez
en cuando mi uniforme, como lo tiene mi amigo Juancito (Juan
Almeida), Guillermo (García), Ramiro (Valdés) y demás compañeros de
las Fuerzas Armadas; y también tengo, por razones del cargo por el
cual ustedes me acaban de elegir, la máxima responsabilidad en las
cuestiones de la defensa del país. Y para ese cargo, los mismos
compañeros anteriormente mencionados, que fueron partícipes de la
primera proposición que acabo de hacerles, proponemos al General de
Cuerpo de Ejército Viceministro Primero del MINFAR, Julio Casas
Regueiro (Aplausos).
Se ve que ustedes lo conocen, vieron su biografía:
Fue fundador del Segundo Frente Oriental "Frank País".
En 1959, fundador, junto con otros compañeros de la Columna 6 de
ese frente, de la Policía Nacional Revolucionaria. Con dicha
institución participó en los combates de Playa Girón.
Pasó a las FAR, donde ocupó diferentes y ascendentes
responsabilidades: fue sustituto, entre otros, del Ministro para la
actividad económica y logística, en la cual trabajó brillantemente;
jefe en una etapa de la Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea
Revolucionaria, cuando teníamos un vacío y no había a quién poner, y
trabajó igualmente bien en ese complicado tipo de fuerzas armadas;
jefe de un ejército, del Ejército Oriental; viceministro primero
cuando existían tres viceministros primeros —hoy existe uno solo y
es suficiente.
Cumplió misión combativa en la República de Etiopía en África.
Fue elegido miembro del Buró Político en el IV y V Congresos del
Partido; diputado desde 1981, y miembro del Comité Central y del
Consejo de Estado desde 1998.
General de Cuerpo de Ejército, como dijimos, desde el 2001, y en
ese mismo año se le confirió el título honorífico de Héroe de la
República de Cuba y la Orden Playa Girón.
Yo, que he criticado a casi todos los generales de las Fuerzas
Armadas, y en las reuniones también me he criticado yo, no recuerdo
haberle hecho durante estos últimos 50 años ninguna crítica de
consideración al compañero Julio Casas (Aplausos), salvo la de —como
decimos los cubanos— ser muy tacaño (Risas); pero de ahí se derivan
sus éxitos en el frente económico, entre otras actividades, en el
Ministerio de las Fuerzas Armadas.
Es contador, fue bancario en Santiago de Cuba antes de alzarse,
tiene alguna experiencia, y una de sus grandes virtudes ha sido la
fama que tiene entre todos los generales de un sentido práctico del
ahorro, a tal extremo que por ahí existe una orden mía, firmada y
legalizada, donde es al único que yo le daba facultades para vetar
por una vez mis decisiones económicas, sobre todo en los primeros
tiempos de él ocupar esta última responsabilidad.
Eso mucha gente no lo creía, y es que, como suele suceder en los
recorridos por ahí, después del período especial sobre todo, los
jefes de ejércitos y otros jefes de grandes unidades, como suelen
hacer los subordinados, ver el momento de alegría o de satisfacción,
el estado de ánimo del jefe, aprovechaban un instante, se acercaban
a uno y me decían: "Jefe, Ministro, por el período especial se me
quedó tal obra parada, o tengo tal y cual problema, etcétera", y yo
ordenaba a un ayudante: "Anota eso ahí para resolverlo". Después
resultaba que cuando daba la orden, le llegaba a Julio Casas, él
muchas veces me venía a ver y decía: "Ministro, problemas como este
tenemos 17 en el resto del país y algunos más importantes, ¿a quién
le quitamos el dinero para dárselo a esta solicitud suya?" Y es así
cómo le di el derecho. Llegué a la conclusión, está escrito y
circulado a los jefes correspondientes, de que tenía derecho a vetar
cualquier decisión mía que estuviera fuera del plan. Y por eso
muchos jefes, algunos de los cuales veo sus rostros sonrientes aquí,
comentaban, entre ellos, que había que hacer una campaña para echar
abajo el veto (Risas), cosa que no lograron, se acostumbraron, yo me
quité bastantes presiones de encima y después se las pasé a él, que
dice: "Sí o no", dentro de los marcos establecidos de sus
facultades.
Creo que no hace falta decir más nada de él, solo que está bien
experimentado. Baste decir que desde la Proclama del Comandante en
Jefe el 31 de julio de 2006, hace 18 meses, aproximadamente, desde
entonces él tiene el peso principal del Ministerio de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias. Eso es todo.