Cientos de muertos y millones de damnificados han dejado en los
últimos días las inundaciones provocadas por las lluvias monzónicas
en la India, Pakistán y Bangladesh, reportó Prensa Latina.
En la India, más de 160 personas perecieron a causa de la crecida
de los ríos y los deslaves, mientras se estiman en casi cinco
millones y medio quienes han perdido sus viviendas o sufrido
pérdidas materiales de diverso género.
Los estados más perjudicados son Uttar Pradesh (norte), Bihar y
Assam (noreste), donde los rescatistas no alcanzan y a menudo se ven
impedidos de hacer su trabajo por la inclemencia del tiempo y el
difícil acceso a las áreas anegadas.
El número de afectados se ha más que duplicado en los últimos 10
días. Hemos enviado equipos para hacer una evaluación más precisa de
la situación, pero todo indica que empeorará, advirtió John Roche,
representante en el país de la Cruz Roja Internacional.
Solo en Uttar Pradesh quedaron arruinadas unas 300 mil hectáreas
de cultivos, principalmente de arroz.
En Pakistán, entretanto, las víctimas mortales sumaban 88 hasta
ayer domingo, casi todas por ahogamiento, mientras los damnificados
pasaban de ocho millones.
Las provincias más afectadas son las sureñas de Sindh y Punjab,
donde el gobierno ha tenido que instalar cientos de campamentos para
los refugiados y enviar con carácter urgente alimentos y otros
artículos de primera necesidad.
Funcionarios de la Autoridad de Gestión de Desastres indicaron
que en las tareas de rescate y socorro intervienen efectivos del
Ejército, la Marina y entidades de Naciones Unidas.
En las zonas afectadas el gobierno inició una campaña encaminada
a evitar la propagación de la malaria y otras enfermedades asociadas
a la proliferación de mosquitos y el consumo de agua contaminada.
La situación es particularmente preocupante en el este de la
provincia de Punjab, donde se han reportado más de mil 500 casos de
dengue.
Para peor, las entidades meteorológicas pronosticaron que las
lluvias continuarán en los próximos días.
El año pasado Pakistán fue asolado por inundaciones sin
precedentes. Alrededor de la quinta parte del territorio nacional
quedó bajo las aguas, murieron casi dos mil personas y los
damnificados se estimaron en 20 millones.
Bangladesh también está bajo al acoso de las lluvias monzónicas:
la muy baja zona del suroeste del país, cruzada además por numerosos
ríos, se ha convertido prácticamente en una gigantesca laguna y los
afectados pasan de un millón y medio.
Aunque las autoridades no han reportado el número exacto de
víctimas mortales, medios de prensa las calculan en varias decenas.
La situación es alarmante, se ha vuelto imposible para muchas
personas. Familias enteras están atrapadas en las orillas de los
ríos, sin acceso a alimentos o refugio, indicó Tarik Kadir, jefe de
Acción contra el Hambre para la zona de Asia.
Vitales para la agricultura y otras actividades económicas, las
lluvias monzónicas (junio a septiembre) también suelen provocar
grandes desastres en países como la India, Pakistán, Bangladesh, Sri
Lanka y Nepal.
A la pérdida de vidas, la destrucción de los cultivos, viviendas
y obras de infraestructura suele seguirle una fatal secuela de
enfermedades como la diarrea, la disentería, la malaria y el dengue.