Fortísima
esta XXVII edición de los Campeonatos Mundiales de Remo, acogida por
tercera ocasión por el lago Bled esloveno y que concluyó con la
victoria de la armada británica (5-3-4), por delante de Nueva
Zelanda (4-1-4) y Australia (3-3-2), deparando para los campeones
defensores alemanes (2-3-2) el quinto puesto.
Aguas revueltas para las cinco embarcaciones cubanas, pues solo
el singlista scull Ángel Founier, segundo en la final B con 6:57.83
a la zaga del lituano Mindaugas Griskonis (6:56.55), pudo sacar la
cara y colarse entre los 11 clasificados para Londres’12 en cada
especialidad, exceptuando el ocho con timonel que otorgó siete
plazas. El oro en dicha modalidad se lo agenció el neozelandés Mahe
Drysdale con excelente 6:39.56.
El otro bote que estuvo a punto de conseguirlo fue el cuatro par
de Yoennis Hernández, Janier Concepción, Eduardo Rubio y Adrián
Oquendo, pero el último lugar de la final B con discreto 5:50.69
borró su última esperanza. Aquí los monarcas fueron los australianos
Christopher Morgan, James McRae, Karsten Forsterling y Daniel Noonan,
gracias a su registro de 5:39.31.
Lo cierto es que amén de no contar con embarcaciones de última
generación y el escaso fogueo internacional que poseen, nuestros
remeros distan aún del nivel supremo, reservado para las potencias
europeas y Estados Unidos, aunque en las últimas dos ediciones Nueva
Zelanda y Australia se colaron de lleno en la pugna de las
posiciones cimeras por países, condición que históricamente
defienden germanos (182-125-100), italianos (69-49-43) y
estadounidenses (53-59-69).
Esas cuestiones pudieron haberles pasado factura, pues
paradójicamente, a medida que fueron avanzando en la competición sus
registros mermaron. Con ese exigente "asalto" ante los mejores
llegarán a los Juegos Panamericanos de Guadalajara, como una de las
disciplinas encargadas de aportar al medallero de cuba en el inicio,
pues entre el 17 y el 19 de octubre disputará los 14 juegos de
preseas.