Velar por la higiene del transporte

Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.— Aunque no muchas personas lo tienen presente, es justo decirlo: si de repente esta ciudad prescindiera de los coches que diariamente circulan por ella (540 con licencia operativa y más de 800 en total, incluyendo los que realizan otras actividades), con toda seguridad la transportación urbana sufriría un colapso.

Fotos del autorLa higiene es vital en la transportación por coches.

Según estimados de Transporte, en el 2010 unas 60 000 personas apelaban cada día en la provincia a esa alternativa, que ganó fuerza en los años 90, ante la constricción del transporte y el éxodo rural hacia áreas urbanas y suburbanas.

El fenómeno, válido también para otras ciudades cubanas, no solo es asunto de justa preocupación por irregularidades o indisciplinas relacionadas con el tránsito. Al paso de unas 2 500 bestias registradas en controles del Centro de Control Pecuario, subyacen otras preocupaciones.

Ciudadanos como Bernardo Jurado Boada han transmitido inquietudes coincidentes con la del joven cochero Yurisander Ventura, por el estado físico y sanitario de los puntos o piqueras: más de una decena aquí y ninguno con aprobación de Higiene y Epidemiología, al no reunir requisitos básicos como buen drenaje para el orine animal, facilidades para evacuar el estiércol, estar lejos de centros de elaboración, unidades gastronómicas, instituciones de salud, escuelas¼

Como norma, los cocheros refieren incomodidad por el "hostigamiento" de la inspección y la ausencia de facilidades para una buena atención a animales y vehículos, en tanto reconocen la voluntad de las direcciones de Veterinaria en función de la salud de los equinos, aun cuando ese proceso de exámenes, vacunación y certificación es susceptible de un mayor control y perfeccionamiento, admiten directivos y especialistas del servicio.

No pretenden estas observaciones una cruzada ciega contra coches, caballos y cocheros. Solo que, camino al reordenamiento integral, deben quedar bien claras las obligaciones de ese sector, en aras de un servicio más cómodo, completo, organizado, culto y sin riesgo para la salud humana.

No basta con tener vacunado el caballo, situar el saco colector, "estar al día en papeles" o aportarle al fisco. Hagan los cocheros eso y todo lo que en materia de higiene saben que les corresponde, junto al cumplimiento, sin palidecer, del deber de las autoridades encargadas de exigirles.

 

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