El Congreso de los Diputados (Cámara baja) de España aprobó hoy
aquí una controvertida reforma constitucional pactada entre el
gobierno y el conservador Partido Popular (PP) para limitar por ley
el déficit público, dio a conocer Prensa Latina.
Por 316 votos a favor y cinco en contra, la Cámara baja de las
Cortes Generales (Parlamento) dio luz verde a la iniciativa, que
según sus promotores busca garantizar la estabilidad presupuestaria,
aunque sus críticos la ven como una nueva concesión a los mercados.
De esa manera, la modificación a la Carta Magna, acordada hace
una semana por el gobernante Partido Socialista Obrero Español
(PSOE) y la derecha, encarnada por el PP, pasa ahora al Senado
(Cámara alta) para su visto bueno definitivo.
Los defensores del cambio en la norma suprema, socialistas y
conservadores, aprovecharon la hegemonía de ambas fuerzas en el
Congreso para llevarla adelante, labor a la que apenas lograron
sumar a la centroderechista Unión del Pueblo Navarro.
PSOE y PP no lograron el apoyo de Convergencia y Unión (CyU,
derecha nacionalista catalana), con la que estuvieron negociando
hasta último momento dos enmiendas transaccionales que no pudieron
votarse por el veto de Izquierda Unida (IU).
Al final, CyU optó por no participar en la votación del texto, al
igual que hicieron IU y el Partido Nacionalista Vasco, aunque todos
sus diputados permanecieron dentro del hemiciclo.
Por el contrario, los representantes de Esquerra Republicana de
Cataluña, Bloque Nacionalista Gallego, Iniciativa por Cataluña
Verdes (ICV) y Nafarroa Bai abandonaron el plenario en rechazo a lo
que calificaron de golpe constitucional.
Para los grupos minoritarios, el pacto entre socialistas y
conservadores atenta contra el estado de bienestar y provocará más
recortes sociales y laborales y la privatización de servicios
públicos.
Acusaron al PSOE y al PP, principal fuerza de la oposición, de
sacrificar la soberanía política, al someter la democracia a los
chantajes de los especuladores.
Denunciaron que los dos partidos mayoritarios sacrificaron,
además, la soberanía popular, al eludir la convocatoria de un
referendo para que los ciudadanos se pronunciaran sobre este cambio
en la Ley Fundamental.
Nuria Buenaventura, de ICV, remarcó que esta modificación
representa una involución democrática dictada por gobiernos e
instituciones extranjeras, que sustituye la soberanía del pueblo por
la de los mercados financieros.