Al menos tres policías murieron y otros resultaron heridos este
viernes por disparos de los que el gobierno sirio describió como
grupos terroristas armados, mientras la oposición arreció las
protestas callejeras tras los rezos musulmanes.
La televisión estatal informó que hombres armados abrieron fuego
contra agentes del orden público tras asistir a las plegarias
musulmanas del mediodía en Hamourieh y Erbin, en la periferia de
Damasco; y en Talbiseh, localidad de la convulsa provincia de Homs,
reporta Prensa Latina.
Según la fuente oficial, cuatro opositores fueron abatidos
durante los enfrentamientos con las autoridades en esas áreas,
mientras un número impreciso de uniformados sufrieron heridas de
diversa magnitud.
Los incidentes de Hamourieh y Erbin ocurrieron cuando infiltrados
en las manifestaciones opositoras dispararon contra puntos de
control de las fuerzas de seguridad, que respondieron al ataque y
dieron muerte a dos antigubernamentales, apuntó la agencia oficial
SANA.
Un saldo idéntico para los opositores tuvo la confrontación en
Talbiseh, añadió SANA, mientras altercados sin bajas se registraron
este viernes en otras zonas de Homs y la región de Idleb.
Organizaciones autodenominadas defensoras de los derechos humanos
en Siria aseguraron que al menos dos personas fueron abatidas por
las fuerzas de seguridad en el suburbio damasceno de Erbeen y otra
en Talbiseh, mientras reportaron unos 10 lesionados en distintas
áreas.
Voceros opositores que convocaron las marchas para exigir la
renuncia del presidente Bashar Al-Assad acusaron al Gobierno de
emplear la fuerza desmedida con la policía y el Ejército, que
emplearon tanques y otros blindados para patrullar la conflictiva
ciudad de Hama.
Los adversarios de Al-Assad reconocieron sentirse estimulados por
el anuncio de la Unión Europea de imponer un embargo a las
exportaciones sirias de petróleo, en lo que constituyó otra acción
de Occidente para asfixiar al Ejecutivo de Damasco y provocar su
caída.
A la par de las medidas punitivas de las potencias mundiales,
incluida la reciente inserción por Estados Unidos de otros tres
funcionarios sirios en una lista negra, Francia y España declararon
que promoverán el aislamiento de Al-Assad y mayores nexos con la
oposición.
Las movilizaciones de este viernes tuvieron como lema central
exigir la caída del gobierno y transcurrieron también en los
poblados de Jassem (en Deraa), Nawa y en la ciudad de Amouda, donde
los opositores demandaron a Rusia interrumpir el acuerdo de venta de
armas a Siria.
Jóvenes del grupo La Siria del mañana salieron a las calles
capitalinas en respaldo de Al-Assad e izaron una fotografía
gigantesca del mandatario, a quien pidieron mantenerse firme en el
proceso de reformas y desarrollo de este país árabe.