Los abogados de las victimas del bombardeo de dos camiones
cisterna en Afganistán hace dos años demandarán al gobierno alemán.
El 2 de septiembre del 2009, el coronel alemán Georg Klein ordenó
el bombardeo de los citados vehículos llenos de gasolina y
secuestrados por un comando de los talibanes, cerca de la ciudad de
Kundus, reporta Prensa Latina.
Klein insistió en el bombardeo por parte de aviones de guerra
estadounidenses a pesar de que sus tropas no estaban en peligro a la
presencia de decenas de civiles.
El caso ya ocupó una comisión de investigación del parlamento
alemán que confirmó el comportamiento incorrecto del militar,
mientras aliados de las fuerzas de ocupación hicieron reiteradamente
graves reproches al oficial.
Según informó hoy el abogado alemán-afgano Karim Popal en una
entrevista con Prensa Latina, por lo menos 74 familias exigirán una
indemnización de 33 mil dólares.
Después del incidente fatal, que costó la vida a 139 civiles, el
gobierno alemán aprobó pagos de cinco mil dólares por cada muerto.
Sin embargo, en muchos casos, este dinero nunca llegó a las
familias de las víctimas, dijo Popal, que tiene su bufete en
Hamburgo.
En vista de la causa civil contra el gobierno alemán, el
presidente de la organización de juristas por la Paz, IALANA, Otto
Jaeckel, criticó fuertemente al coronel Klein.
Los pilotos estadounidenses le preguntaron dos veces si tropas
aliadas se encuentran en peligro, contó el jurista en jueves en una
rueda de prensa en Berlín.
El militar alemán y comandante de las tropas de ocupación en la
región de Kundus en el norte del país asiático, confirmó dos veces,
agregó Jaeckel, apoyándose en protocolos de las radiocomunicaciones.
Conforme a Popal y Jaeckel, muchas de las víctimas que quemaron
en las llamas de los camiones destruidos por bombas de la OTAN eran
hombres que dejaron familias que hoy no tienen ningún ingreso.
A la par, el abogado Popal hizo graves reproches al ministerio
alemán de Defensa.
Según el jurista, un terrateniente de la región de Kundus, Omara
Khan, recibió el año pasado 50 mil euros, supuestamente para
construir una carretera en el pueblo de Aliabat, que no existe hasta
hoy.
Por ello, Popal está seguro que este dinero fue soborno para
comprar testigos contra mi.
En la entrevista con Prensa Latina, Popal aseguró que tiene en
sus manos testimonios e informaciones de documentos judiciales
afganos que pruebas su tesis.