En
Londres los jóvenes desesperanzados queman casas y negocios. A pocos
kilómetros de allí, a la gente que amasó miles de millones en la
Bolsa le enloquece la idea de ganar un poco menos¼
Y ¿cómo fue que ganaron esos miles de millones? Obligando a las
empresas a reducir los salarios y los empleos. Es decir, destruyendo
el porvenir de los jóvenes para aumentar los beneficios de las
empresas. Evidentemente ahí está la crisis: si se les quita el
ganapán a los consumidores, ¿cómo podrán comprarlo?
Y ahora ¿qué hacen los dueños de la Bolsa? Exigen a los Estados
que hagan más recortes sociales, o lo que es lo mismo más jóvenes
sin esperanza.
Y al mismo tiempo los ministros —cuyas medidas neoliberales han
conducido a esta masacre social— fingen no entender a qué se debe la
revuelta. Solo les bastaría ir a escuchar un poco a esos
desesperados.
Pero enviar policías a los barrios populares es mucho más fácil
que mandarlos a la Bolsa.
Entonces en lugar de destinar todos los presupuestos a la
creación de empleos, el Gobierno británico acaba de enviar dos
bombarderos más para matar más civiles en Libia y seguir sembrando
más odio aún. París, Washington y Bruselas hacen algo parecido¼
apropiarse del petróleo y de las reservas financieras de los libios,
lo que les procurará un poco de dinero de bolsillo para pagar las
deudas.
Pero si logran derrocar a Gaddafi ¿qué es lo que sucederá? Más
estado providencia en Libia, pero también mayor cantidad de
privatizaciones. Más distribución social del dinero del petróleo,
pero su confiscación por parte de las multinacionales. Más ayuda
libia al desarrollo autónomo de los países africanos, pero mayor
explotación de los recursos por parte de Occidente.
¿La consecuencia? Más africanos sin porvenir serán obligados a
emigrar aún y a unirse a los desesperados de Londres, París o
Bruselas. Donde trabajarán por nada, lo que será la desgracia de
unos y el beneplácito de los otros.
Un sistema absurdo e inhumano. ¿Cuánto tiempo nos dejarán seguir
haciéndolo?
Los salarios británicos fueron congelados por Cameron mientras
que los precios de los alimentos han aumentado un 5 %.
En Tottenham (Londres) hay 54 postulantes por cada empleo
vacante.
Ningún agente de la Policía Metropolitana londinense ha sido
nunca condenado, aunque desde 1988, mataron a 333 personas a
mansalva.
El Estado griego tiene una deuda de 350 000 millones de euros.
Los capitalistas griegos tienen cuentas en Suiza por un valor de 600
000 millones.
La agencia calificadora Standard and Poors ha degradado la
califiación de los EE.UU. porque el "plan del Congreso y de la
administración solo prevé pequeños cambios en la política de
Medicare" (equivalente a la Seguridad Social en materia de Salud).
El señor J.F. Copé, secretario general de la Unión por un
Movimiento Popular, partido de Gobierno en Francia, ha dicho: "Ya
hemos reformado las jubilaciones, es necesario que ahora reformemos
el seguro médico". (Tomado de Rebelión)