Empeños de mujer

Miguel Febles Hernández

Quizás por ser la provincia de mayor extensión territorial de Cuba, Camagüey ocupa también la primacía del país en tierras entregadas en usufructo a personas naturales y jurídicas para su explotación agropecuaria.

Hasta el último cierre estadístico, más de 21 000 camagüeyanos se habían acogido al Decreto-Ley 259, de ellos, alrededor de 3 000 mujeres, una cifra representativa del creciente papel de las féminas en el sector agropecuario, no solo por su desempeño a pie de surco sino como ente aglutinador de los anhelos y expectativas de las familias beneficiadas.

Foto: Jorge Luis TéllezDesde las labores hogareñas, Migdalia no pierde un detalle de cuanto ocurre en la finca Los Mangos.

ASOMBROSO, PERO CIERTO

Ninguno de los asociados más veteranos de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) José Antonio Echeverría pudo imaginar, a partir del machismo arraigado aún en el campo, que en la entidad por ellos fundada tuvieran que compartir de tú a tú con mujeres capaces de ponerlos muchas veces en aprietos, lo mismo en una asamblea de la cooperativa, en la adecuada organización de sus fincas o en el estricto cumplimiento de los compromisos productivos con el Estado.

Lo cierto es que los cambios acaecidos durante el trienio en la tenencia y uso de la tierra han variado la "correlación de fuerzas" en la cooperativa ganadera.

Foto: Jorge Luis TéllezMercedes tiene bien ganado su lugar en el movimiento de avanzada en la producción lechera.

"Ya estoy un poco ‘achacosa’, con malestar en los brazos, pero no dejo de apoyar a mi esposo Vicente y a mi hijo Osmani en el manejo del ganado, en la limpieza de la vaquería y en cuanta tarea se me necesite, sin descuidar los quehaceres hogareños, que no son pocos ni fáciles para una mujer de 59 años como yo, dice Mercedes Benítez del Risco."

Nacida y criada en la zona conocida como Corral de Rojas, esta mujer recibió los beneficios del Decreto-Ley 259, al completar 40,8 hectáreas en su finca El Sueño, adscrita a la CCS José Antonio Echeverría y dedicada, en lo fundamental, al quehacer ganadero y a pequeñas producciones para el consumo familiar.

"Por la calidad de la leche acopiada, durante todo el año nos han pagado el litro a $2,50 y más. Aunque las condiciones sean rústicas, esto es cuestión de mucha higiene: las cántaras, los paños, los cubos, el refrescadero... " No por gusto el nombre de Mercedes figura en el movimiento de avanzada en la producción lechera del municipio de Camagüey.

"Este, sin discusión, ha sido un año malo para la leche. No obstante, aprovechamos cada jornada de la primavera para recuperar el atraso acumulado, seguros de poder cumplir los 38 500 litros que tenemos contratados con la industria."

SIEMPRE AL TANTO DE TODO

Mientras prepara el almuerzo familiar, Migdalia Delgado Hernández se mantiene al tanto de cuanto ocurre en su finca Los Mangos, un terreno extendido ahora a 27,2 hectáreas, donde se percibe, desde la misma portada, una genuina cultura ganadera.

Retaguardia segura de su esposo Salustiano y sus hijos Aliardo y Alexander, Migdalia considera que con apoyo sistemático al campesino los resultados productivos se podrían multiplicar considerablemente. "Claro, hay que trabajar duro. Aquí usted no ve marabú por ninguna parte y tenemos caña y king grass suficiente para el ganado. En tiempo de seca esto se pone malo; sin embargo, ninguna vaca se cayó y no se malogró ningún ternero".

Esa sabiduría nacida en plena campiña parece transmitirla ahora a su nieto Adrián, recién graduado de noveno grado. "Ya hace de todo: corta hierba, tranca el ganado, ordeña... ", un piropo de abuela orgullosa, que ve en el jovenzuelo al posible relevo de los hombres y mujeres que a diario contribuyen a la transformación productiva de las llanuras camagüeyanas.

 

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